Editado por Diego Huaroto

Agatha Christie

No hay persona que no guste de una buena historia de suspenso. Ya sea en películas, series, libros o hasta videojuegos, los enigmas se presentan ante el género humano como un placer culposo. Un asesinato perfecto, un culpable desaparecido, testigos confundidos y un detective excéntrico e ingenioso, el cual sorprenderá a todos con la más fantástica solución del caso. ¿A quién le debemos la construcción de estos arquetipos? A nada menos que a la bien llamada Reina del Crimen, Agatha Christie.

Miss Marple, Sherlock Holmes y Hércules Poirot, íconos de la novela policial.

Es probable que hayan leído o visto alguna de sus historias representadas en la pantalla. Con 74 novelas, 154 relatos cortos, 20 obras de teatro, 3 poemas y 2 autobiografías, Agatha es una de las autoras más vendidas de todos los tiempos. Ella trajo al mundo al ingeniosísimo detective Hércules Poirot y a la entrometida Miss Marple, personajes que cualquier fanático del misterio conoce y adora. Pero este artículo no está dedicado a alabar su innegable talento literario, sino a referir un misterioso pasaje de la vida de esta escritora.

El 3 de diciembre de 1926 Agatha desapareció. Las únicas pistas que se tenían eran su auto abandonado en una zanja cerca de un lago, con sangre en el interior, su abrigo y algunos artículos personales.

El hecho no tardó en aparecer en todos los medios. La policía envió a más de mil agentes a ocuparse de la búsqueda. Asimismo, alrededor de 15000 voluntarios se unieron a los esfuerzos de Scotland Yard (central policiaca de Londres) por encontrar a Christie. Se ofrecieron 100 libras, una considerable cantidad, a quien pudiera dar información del caso. Incluso el mismo Arthur Conan Doyle, famoso escritor creador del entrañable Sherlock Holmes, decidió intervenir en el inesperado misterio de su colega. La intriga era tal que Doyle consiguió un guante de Christie y lo entregó a una médium para que esta descubriera el paradero de la desaparecida.

Anuncios periodísticos de la desaparición de Christie

A pesar de todos los esfuerzos pasaron once interminables días infructíferos de búsqueda.

Once días más tarde, Christie apareció en un hotel. Se había registrado utilizando otro nombre, Teressa Neele. Esto último resulta seductivamente irónico, pues “Neele” era el apellido de la amante de Archibald Christie, su esposo. La escritora no sabía quién era ni cómo había llegado ahí. Ni siquiera reconoció a Archbald cuando llegó a recogerla. Lo que haya sucedido durante esos días no lo sabremos jamás, ya que la ingeniosa autora se negó a hablar del tema siempre que se lo referían.

Noticia del encuentro de Chrsitie.
“Ella no sabe por qué está aquí”

Pero, ¿por qué sucedió todo esto? Antes de su desaparición, Agatha estaba pasando por un mal momento. La reciente muerte de su madre y sus problemas matrimoniales la tenían a tope. Al menos su novela, El asesinato de Roger Ackroyd, estaba teniendo éxito. Sin embargo, justo después de que esta fue publicada, su esposo decidió finalmente pedirle el divorcio. Se cree que esto último fue el detonante, pero la única verdad permaneció con Christie hasta el día de su muerte.

Si bien el enigma ha permanecido en tinieblas, han sobrado las suposiciones sobre cómo se desarrolló este hecho. Algunas personas creían que Christie, en un intento de venganza hacia su esposo Archibald, ingenió toda la desaparición. Otros aseguraban que todo el asunto no era más que un recurso publicitario para la próxima novela de nuestra autora. Sin embargo, Andrew Wilson, el más famoso biógrafo de Christie, publicó una teoría que parece ser la definitiva.

Según Wilson, Agatha se encontraba sumida en la más profunda depresión debido a todo lo acontecido en su vida. Esto la habría llevado a tomar una decisión terrible e impulsiva: el suicidio. Christie habría intentado impactar su auto contra un árbol, pero se arrepentiría al último segundo, cayendo en la zanja en donde fue encontrado. Es posible imaginar este escenario si consideramos que Agatha tenía convicciones católicas muy profundas, por lo cual el suicidio la habría aterrorizado. Saldría del auto, lastimada y confundida sin un rumbo fijo.

Los accidentes sumados a su terrible estado emocional previo habrían provocado en ella un golpe psicológico fuerte, le habrían provocado un trance amnésico. Así, Agatha -ahora Teressa Neele- se hospedaría sin tener idea de quién era la mujer buscada de la que todos hablaran. Los días pasaron hasta que algún miembro del hotel se dio cuenta y avisó a la policía. Así concluiría la teoría de Wilson.

Como se ha mencionado anteriormente, todo lo que se ha dicho sobre el caso son tristes conjeturas. Haya sido una jugada fríamente planeada o una simple casualidad del destino, lo único certero es que este episodio de la vida de Agatha Christie es digno de ser parte de su obra. La Reina del misterio lo hizo otra vez…

Fuente: Pinterest

Referencias:

National Geographic. Agatha Christie gran dama misterio. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/agatha-christie-gran-dama-misterio_14680

El País. El Estado de fuga de Agatha Christie. https://elpais.com/cultura/2006/10/15/actualidad/1160863202_850215.html

El Mundo. Los 11 días perdidos de Agatha Christie. https://www.elmundo.es/cronica/2017/08/18/598e003546163f445c8b45be.html