El año 1967 fue un año clave para García Márquez y su obracumbre “Cien años de soledad”. El linaje de los Buendía y su hogar en Macondo se ganó el cariño de muchos lectores, quienes siguieron paso a paso los sucesos real-maravillosos que acontecen en esta historia. Dejando de lado el contenido en sí, hablemos de las cifras que engloban a este libro. Su primer tiraje, que duró unos pocos días, fue de 8000 ejemplares. A partir de esta explosión, se realizó otra edición, a la que le siguieron numerosas más con 100.000 copias, a más. Números realmente grandes para una obra extremadamente grande, en todo sentido.

En general, el Boom latinoamericano, además de traernos excelentes obras como “La ciudad y los perros” del Nobel peruano Mario Vargas Llosa, “La muerte de Artemio Cruz” de Carlos Fuentes, o “Rayuela” de Julio Cortázar, explotó, como el mismo nombre del fenómeno lo indica, en temas de ventas, traducciones y ediciones. Por tanto, más allá de las excelentes letras que iluminaron al continente latinoamericano, la importancia de estas se reflejó en los bestsellers que dejaron y siguen dejando. 

Hoy en día, el libro de García Márquez, así como los demás del Boom y PostBoom (evidentemente, existen otros bestsellers, pero se ha escogido a este grupo para la analogía) son considerados como una obra maestra de la literatura hispanoamericana universal, además de uno de los grupos de libros más traducidos y leídos del idioma español. Pero ¿tenemos un “Cien años de soledad”-en el ámbito de ventas- en nuestra época tecnológica del siglo XXI?

No me quiero centrar en grandes novelas que sí han alcanzado una amplitud tremenda en ventas y lecturas, sino en un género en específico (si es que se le puede catalogar dentro de uno) que está sorprendiendo últimamente dentro de la lista de los más vendidos de las ferias- en nuestro país: los manuales. Un manual implica la recolección de aspectos para comprender mejor el funcionamiento de algo o el conocimiento de algún asunto. Normalmente, encontramos manuales para armar algún objeto o para acceder a algún sitio; sin embargo, en los siguientes ejemplos, el término del manual es usado, en primer lugar, como un texto que sirve para encontrar la felicidad, y, en segundo lugar, para aprovechar el tiempo de flojera de los adolescentes (escojo este grupo porque el libro supone estar dirigido a este grupo).

“Manual para ser tú misma” es el primer libro de la blogger Natalia Merino, conocida como Cinnamon Style. Este libro ha sido muy criticado sólo por su título, debido a que este implica que la autora tiene las claves para ayudarte a construir una identidad auténtica o algo por el estilo. ¿Qué es lo que encierra entre sus páginas esta publicación? Según algunas reseñas y críticas al respecto -debido a que no he leído por completo este “manual”-, el libro plasma el día a día de esta blogger, junto a consejos para quererse a uno mismo. Además de un manual acerca de la vida adolescente/ adulta joven, podría catalogarse a este libro como uno de autoayuda o “new age”, pues indica el camino para encontrar la felicidad, entre otras búsquedas idealistas.

Otro libro de esta índole y también de una blogger de nuestro país es “Manual para la chica floja” de Katherine Esquivel, más conocida como WHATTHECHIC. No se tiene muchas críticas sobre este debido a que recién se ha publicado el pasado 15 de diciembre por la editorial Planeta. Según la reseña, este libro sugiere actividades –“con estilo”- que se pueden realizar y aprovechar durante un estado de flojera. A diferencia del libro anteriormente comentado, este no tiene una búsqueda por alguna felicidad, sino más bien tips, más que nada, para aprovechar el tiempo. Es un manual o una lista de recomendaciones en su totalidad.

¿Por qué libros así son los que lideran las tablas de los más vendidos en nuestro país? Como es de saber nacional, comprobado por los censos educacionales que se realizan en el país, la lectura es uno de los hábitos menos trabajados en los niños y adolescentes. Esto implica que obras con contenido demandante (de un lector activo, por ejemplo), sean dejadas de lado para una población joven que prefiere tener información digitalizada mediante imágenes o frases cortas (como los “tweets”). Bajo esta realidad, es evidente que literatura en forma de manuales y no en una historia en sí se vean más atractivos para una población lectora “millennial”. Se habla entonces de una transformación en la literatura o una degeneración de esta. Creo que este punto es bastante debatible y depende bastante de cómo se vean estos textos. Por mi parte, lo tomo como un aporte más a una nueva lectura para jóvenes, pero, aparte no estaría para nada mal volver a las formas clásicas de este arte. 

Después de tener a exponentes como García Márquez o Jorge Luis Borges, creo que cualquier autor se va a ver en desventaja en algún sentido. Esto lo digo porque estos genios han dejado la barrera muy alta. Sin embargo, el hecho de que se prefiera leer tips para aprovechar la flojera adolescente en vez de algún pilar de la literatura es un punto de discusión. Pero, como dice el dicho, “para gustos, hay colores”.