Podemos huir de robos, de incendios, o prevenir algún accidente. Cuando la naturaleza nos revela su peor rostro, nada puede evitar que los terremotos y los tsunamis destruyan todo a su paso. Lima y el Perú en general han pasado a lo largo de su historia por decenas de estos eventos debido principalmente a que nos encontramos en una zona llamada el Cinturón de Fuego del Pacifico. Hace algunos días, en nuestro vecino sureño ocurrió un terremoto, pero la prevención y preparación de Chile logró que esta situación no tuviera peores consecuencias. La pregunta que nos hacemos día a día los peruanos es: ¿estamos preparados? He aquí un pequeño recuento de algunos de los terremotos que azotaron Lima y el Callao y nos trae una vez más el recuerdo de que el Perú se tiene que preparar para lo que sea.

Terremoto de 1586

El terremoto de 1586 se dio el 9 de Julio y causó la destrucción de Lima  y Callao , además de buena parte de la costa del Perú. Hubo también un Maremoto de enormes proporciones. Gobernaba entonces en el Perú el Virrey Don Fernando Torres y Portugal. Fue el primer gran terremoto ocurrido en Lima después de la fundación de la Ciudad en 1535.

Terremoto de 1609

19 de octubre de 1609. Causó la destrucción de Lima y del Callao. Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montesclaros, era entonces el virrey, el cual también inicio la reconstrucción de la ciudad. A las 7 de la noche de ese día, el movimiento no fue de menor magnitud como el anterior terremoto de Lima y Callao de 1586. Se vinieron abajo unas 500 casas y no hubo alguna que no sufriera daños en su estructura. La Catedral de Lima, de cinco naves, quedó tan maltratada, que hubo que demoler sus bóvedas de ladrillo y labrarse otras de más bajas.

Terremoto de 1655

Gobernaba entonces en el Perú Luis Enríquez de Guzmán cuando el 13 de noviembre el sismo remeció la ciudad de Lima y el Callao. Dos y media de la tarde fue la hora en la que sucedieron los hechos. Se desplomaron muchas casas y edificios. Se abrieron dos profundas grietas en la  Plaza Mayor de Lima y en el Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe, y quedó en escombros la Iglesia de la Compañía de Jesús del Callao. Las réplicas del sismo se sucedieron por varios días y los habitantes de Lima optaron por pernoctar en las huertas, plazas y patios, por temor a que volviera a producirse otro gran sacudimiento que terminara por derrumbar lo que quedaba en pie. Se organizaron procesiones y otras manifestaciones colectivas de fe.

Terremoto de 1746

Sucedió el 28 de octubre de 1746 en la costa central del Perú. Gobernaba entonces en el Perú el virrey José Antonio Manso de Velasco. Es considerado el mayor terremoto ocurrido en Lima hasta la fecha, y el segundo en la historia del Perú después del “Terremoto de Arica de 1868. De las tres mil casas que componían las ciento cincuenta manzanas que se encerraban dentro de las murallas de Lima, solo 25 se mantuvieron en pies. Las torres de la Catedral de Lima se cayeron sobre las bóvedas destruyéndolas. Prácticamente todas las iglesias, conventos, monasterios, capillas y hospitales, sufrieron más o menos iguales destrozos.

Media hora después del terremoto, se había entumecido el mar y elevado a enorme altura y con horrible estruendo se había precipitado por dos veces sobre la tierra. Inundó y barrió todo lo que encontró a su paso. Del antiguo puerto sólo quedaron unos cuantos restos de la muralla y el arranque de las paredes de algunos edificios. El número de los que perecieron en el puerto se calcula en unos cuatro a cinco mil, prácticamente toda la población; sólo se salvaron 200 personas.

Terremoto de 1826

30 de marzo y devastó Lima, Callao, Chorrillos, Chancay y otras poblaciones costeras del centro del Perú. Originó también un tsunami. El mariscal José de La Mar gobernaba por entonces. Chorrillos fue el que más sufrió. Su iglesia se cuarteó, se vinieron abajo las torres y parte de la fachada, permaneciendo solo en pie un rancho de adobes. Los derrumbes del barranco aplastaron a tres niños que tomaban agua en el lugar llamado “de la agua dulce”.

Existieron algunos otros más que ya serán motivo para otro artículo, lo que no se puede dejar de lado es que el Perú necesita con urgencia de un plan eficaz  que evite que estas catástrofes dejen miles de muertes. Podemos verlo en nuestra historia, y ya llegará el día. La prevención es  lo más importante y se pueden evitar con la debida preparación.  Con maleta en mano y tranquilidad nada malo te podrá pasar.