Antes de mi columna, quiero aclarar un par de cosillas que me han preguntado, principalmente sobre lo que escribo. Generalmente escribo en esta columna sobre lo que se me ocurre; algunas veces será una reseña sobre alguno de mis discos favoritos a modo de recomendación, otras veces serán descriptivas y otras veces serán comparaciones. No, no siempre escribo sobre metal, mi segunda columna fue de grunge y la tercera fue prácticamente rock-pop. Esta será de rock alternativo. Agradezco a los lectores por el interés y sus comentarios. Hoy quiero hacer una columna de comparación, sobre una banda que fue la primera banda con la que me obsesione de pequeño, hoy hablaré del antes y después de Linkin Park.

Para empezar, quiero aclarar que ese cambio de estilos no es solo producido por la decisión de la banda de ponerse en sintonía con estilos más modernos; también pasa por el hecho de que Chester Bennington tuvo que operarse por maniobrar de manera equivoca su garganta. Aunque no lo crean, gritar en géneros de metal y rock pesado requiere de técnicas especiales y uso de diafragma y no es fácil ni desordenado; tiene su gracia y hacerlo de manera incorrecta puede ocasionar serios daños a las cuerdas vocales, al igual que cualquier estilo de canto sin técnica.  Sentaré la postura de las siguientes líneas: Linkin Park era más chévere antes.

¿Por qué digo esto? Existe algo coyuntural en el tema: Linkin Park desarrolló un estilo en donde la distorsión, las melodías y los gritos van totalmente de la mano con el ritmo del rap, los beats y los rayones de un DJ. Sin duda, lograron evolucionar bastante incluso dentro desde ese estilo aislado y podemos afirmar que tener un aura de melancolía era su gracia. Podemos concentrar estos sentimientos en canciones como Crawling, A Place For My Head o One Step Closer.  Usaban elementos particulares como cuando esperabas un canon (pequeña repetición melódica unos segundos después del inicio de la primera melodía) y saltaba a un pequeño rap, o -si había rap de por medio-, el esperado canon era melódico. Esta fórmula parecía repetirse sin dar posibilidades de agotamiento, entonces innovar a veces es una tarea compleja y solo bandas de muy buen calibre pueden lograrlo.

Cuando me enteré que Chester iba a volver a los estudios luego de su operación me emocioné bastante y llegó la onda de Michael Bay y “Transformers”. Chévere por Megan Fox, mal por Linkin Park. El primer single en salir fue What I’ve Done. Hasta el verso todo bien, pero la estructura se volvió la de cualquier otra canción de la radio. ¿A dónde fue el rap? ¿Por qué la guitarra no está haciendo sincopas y solo hace acordes seguidos? Don’t get me wrong, me encantó el verso y el arreglo de teclado, pero ahí nada más; le quitaron toda esencia de LP. Luego salió New Divide. La canción cae por empezar igual que la anterior y, en general estructuralmente, nuevamente esperamos un Mike Shinoda que nunca aparece. Debo admitir que melódicamente es mejor que su antecesora, aunque tenga un pequeño interludio que quiso parecerse a Muse.

Castle of Glass me parece una excelente canción, me gusta mucho, pero me parece que estoy escuchando a otra banda. Seamos sinceros, cuando los melómanos nos ponemos a escuchar una banda es porque estamos esperando algo particular, es como darle pan al sediento, amistad al que pide amor. Burn It down ya fue demasiado para mí, suelo escuchar canciones parecidas en fiestas, el cambio fue muy drástico. Quiero dejar claro quNews - June 26, 2011e el nuevo Linkin Park me gusta, pero no me gusta como Linkin Park. Es algo que me esperaría de otra banda con un estilo peculiar. Incluso, creo que la voz no es una excusa, he visto a Chester cantar en vivo las mismas canciones de antes, y siento que Mike Shinoda siempre falta aparecer en esos pequeños silencios que deja Chester. Un cambio de estilo que sufre tantas variaciones me dice que Linkin Park está siendo muy creativo, pero sin un norte claro. Si no tienes la habilidad de hacer una canción que pueda funcionar como un back to basics, a veces significa que en realidad olvidaste como hacerlo o que has perdido el toque. Es como si ninguno de los músicos quisiera salir a relucir; todos trabajan para que la canción fluya, pero se han hecho esclavos de la misma.

Sin importar mi opinión, Linkin Park es una banda que marcó mi vida y nunca dejará de serlo. La voz de Bennington es una voz con la que puedes sentirte identificado como si saliera de tu propio vientre y la voz de Shinoda funciona casi como si tu subconsciente hablara. Siempre estaré agradecido porque acompañaron la formación de mi personalidad y muchos momentos difíciles. Sin importar estas palabras, siéntanse libres de poder disfrutar la etapa de esta banda con la que mas se identifiquen, esta es mi opinión como fan.

Stay tuned!