Durante el renacimiento se popularizó que personas adineradas y apasionadas por el arte y la cultura brindaran donaciones a artistas para que estos sigan contribuyendo con sus obras al desarrollo de las artes. Estas personas eran conocidas como mecenas. Aunque pueda sonar extraño, existen millones de “mecenas” en la actualidad, pero sus formas de colaborar han cambiado, y mucho.

Crowfunding

Lo más parecido a los mecenas en la actualidad es el “crowfunding”, o en su terrible español: micromecenazgo. Este término hace referencia a una red de financiación colectiva, que permite la realización de diversos tipos de proyectos a través de aportaciones económicas de usuarios de todas partes del mundo.

Existen aportaciones de distintos tipos, pero las más frecuentes son las donaciones desinteresadas, las de recompensa, donde los usuarios que aporten recibirán algo a cambio, y las de royalties en las que los aportantes esperan obtener una parte de los beneficios del proyecto.

Esta forma de financiar proyectos y volverlos realidad sin necesidad de tener un gran capital o acudir a un préstamo en el banco, se ha vuelto muy popular en los últimos años. Existen plataformas como Verkami, que se concentra en proyectos como videojuegos, cortometrajes o comics; The Crowd Angel, que promueve los startups y también sitios como Kukumiku que se dedican exclusivamente a albergar proyectos solidarios e iniciativas sociales.

Sin embargo, el sitio más popular que se rige bajo este sistema en la actualidad es Patreon, dirigido a creadores de contenido cultural, desde músicos y escritores hasta dibujantes y podcasters. Gracias a Patreon, miles de creadores de contenido han logrado que sus proyectos sean rentables y han logrado construir una gran comunidad en torno a ellos.

Los sistemas de donación en Patreon suelen funcionar mediante suscripciones mensuales o por creación. En el primer caso, el generador de contenido puede poner opciones de 1 dólar, 15 dólares o de la cantidad que quiera y según la opción a la cual te suscribas podrás acceder a más contenido o al tipo de recompensas que se ofrezcan. En la segunda opción, los usuarios pagan un monto definido por cada creación nueva del artista.

Desde el 2018, siguiendo una lógica similar a la de Patreon, YouTube implementó las membresías para canales con más de 100 mil suscriptores (esta cifra ha ido variando con el tiempo y ahora canales con 30 mil suscriptores o más pueden acceder a esta opción).

Es así que la famosa plataforma dedicada a compartir videos, implementó las opciones de dar recompensas a los miembros de los canales. Ellos pueden tener acceso a insignias, videos exclusivos, stickers, descuentos en merchandasing y muchos otros beneficios que puedan ofrecer los propietarios del canal.

Está claro que existe cierta similitud entre los miembros de canales de YouTube, o “patrones” de artistas en Patreon, con los mecenas del Renacimiento. Incluso en relación al reconocimiento hay semejanzas. Algunos canales de YouTube, como La Media Inglesa, agradecen en sus videos a las personas que los apoyan pagando las membresías más altas, tal como lo hacían pintores como Massaccio con sus mecenas, hace más de 500 años. Si bien las recompensas que reciben y las motivaciones que tienen para apoyar a los artistas o creadores de contenido son distintas, siguen manteniéndose la intención de financiar un proyecto que les resulta atractivo (y conveniente) de una u otra forma.

Nombre de los miembros que pagan las membresías “Premir League” que son las más caras del canal (40 soles por mes)
“La Trinidad” de Massaccio. En este fresco, que data entre 1425 y 1428, el artista inmortalizó a sus mecenas. (Vestidos de rojo, a la izquierda y de negro, a la derecha)

Sin embargo, estas opciones no eliminan al intermediario. Patreon se queda con un porcentaje de las ganancias totales del artista que varía entre 5% y 12% dependiendo del tipo de cuenta que el artista tenga. Mientras que YouTube toma el 30% de las donaciones de los miembros, suma mucho mayor a la que se lleva Patreon, lo cual resulta mucho menos rentable y atractivo para los creadores de contenido. Entonces ¿es realmente posible vivir sin intermediarios?

 Orsai: la utopía hecha realidad

El argentino Hernán Casciari y su revista Orsai #1 de la segunda temporada (2017).

Uno de los proyectos que realmente ha intentado y logrado con éxito eliminar a los intermediarios, es el dirigido y fundado por el argentino Hernán Casciari, la revista Orsai.

Esta revista ha eliminado cualquier tipo de intermediario y de publicidad. Es más, las ediciones de estas revistas se ofrecen también de manera completamente gratuita en formato PDF el mismo día de su publicación impresa.

El modelo que ha seguido el escritor argentino es el de crear contenido (literario) de una calidad estupenda y esperar que la gente interesada lo apoye de manera voluntaria comprando la revista en formato físico o con donaciones, para que de esta forma el proyecto sea autosostenible.

Pero Orsai no fue concebido de la noche a la mañana, sino que antes de su creación, Casciari ya se había hecho de un gran número de seguidores que respaldaban su trabajo. Esto lo consiguió gracias a las historias y cuentos que publicaba de manera gratuita en su blog, que llevaba el mismo nombre de la ahora exitosa revista literaria. 

La revista cuenta actualmente con decenas de colaboradores de todas partes del mundo. Destacan entre ellos escritores como el argentino Eduardo Sacheri y la peruana Gabriela Wiener, e ilustradores como el chileno Alberto Montt y la argentina María Wernicke. 

“Orsai es la única revista de cultura sin publicidad, ni subsidios, que le paga a tiempo buenos honorarios a sus colaboradores”, dice Casciari. Y deja en evidencia que es difícil, pero no imposible, vivir de manera independiente en el mundo de hoy.