Hace miles de años, cuando el hombre empezaba a convertirse en hombre, creó, tal vez sin saberlo, el más grande invento humano que se haya podido disfrutar en este mundo. El naciente ser humano hizo las historias que enriquecerían la vida de todos sus oyentes, para sumirlos en un viaje por lo imaginable y lo inimaginable, y remercerles el corazón con cada palabra y con cada línea. El hombre en medio de ese mundo que aún empezaba a nacer creó la Literatura, el conjunto de aquellas piezas artísticas que prevalecen hasta el día de hoy y que siguen sorprendiendo, asombrando y deslumbrando a sus lectores y oyentes. La pregunta que muchos se hacen es: ¿realmente la Literatura sirve para algo? Yo con mucha seguridad puedo asegurar que este arte nos ha ayudado más de lo que parece para poder llegar a lo que somos hoy en día.

Cuando uno coge la pasta de un libro siente que lleva consigo un universo de maravillas que al abrirlo nos estaremos transportando al mundo que no tenemos. Podemos sentir al abrir un libro de Harry Potter, por ejemplo, cómo es que en segundos Voldemort se puede volver en nuestro vil enemigo; al leer Los Juegos del Hambre, sentimos que corremos de los otros tributos con el sueño de volver al distrito 12 o al leer La Odisea sentimos que vivimos esas aventuras mágicas con Odiseo por todo el mar Mediterráneo. Al leer uno tiene la posibilidad de poder cumplir sus sueños aunque sea por solo unos instantes, en el mundo de la Literatura uno encuentra un refugio ante aquel mundo imperfecto en el que vivimos. Al sumergirnos en estas historias, inconscientemente estamos diciendo que vamos buscando una forma de calmar nuestra sed por aquel mundo que añoramos. Cuando uno lee se crea una magia casi inexplicable por lo maravilloso que es capaz de volver lo extraordinario en natural y la natural en extraordinario, volver un pequeño instante en eterno y ver a la muerte como algo pasajero en la vida.

Gracias a la literatura podemos entender un poco mejor el significado de la palabra libertad. Cuando uno lee también protesta contra la realidad pues busca en la historias aquello que no puede vivir, es por eso que la Literatura fue inventada: ya que alguna vez existieron personas de alguna época que soñaron con un mundo mejor, pero al no poder conseguirlo tuvieron que inventarlo. Nosotros, los lectores, nos sumergimos en aquellos grandes mundos que muestran nuestras imperfecciones y deseos de conseguir vivir en aquella utopía a la cual no podremos llegar nunca sino tan solo disfrutarla por momentos. Sin aquellas historias seríamos personas mucho más conformistas, sin aquel espíritu de querer cambiar al mundo por lo menos en una pequeña proporción. Gracias a aquellas fábulas que crearon los primeros contadores de cuentos y las obras que aparecieron y siguen naciendo hasta el día de hoy, el mundo se ha ido volviendo más humano y menos cruel. Y como mencionó el gran “escribidor”  Mario Vargas Llosa, en su discurso del Nobel, la Literatura es símbolo de libertad, pues en ella se permite cualquier tipo de temas que aquel hombre que decidió coger la pluma decidió hablar acerca. Tenemos un ejemplo muy claro de por qué la Literatura es símbolo de libertad, las dictaduras siempre han puesto tantas restricciones a las creaciones literarias pues saben que las historias abren la mente de las personas y les permiten soñar con un mundo como el que desean y hacen que los deseos de conseguirlo vayan creciendo cada vez más. Las dictaduras la temen tanto que es este una de las artes de los que más se preocupan. Crea aquel espíritu crítico que nos hace pensar en aquellas insuficiencias de la vida que quisiéramos enmendar, tal como sucedió durante los años de la Revolución Francesa que, junto con el surgimiento de la Ilustración, se fueron creando mentes que cambiarían el curso de la historia.

Para concluir, podemos darnos cuenta que la Literatura sí ha cumplido un papel importantísimo en el camino hacia la humanización por parte del hombre, ha hecho que la sociedad cambie y vaya avanzando y retrocediendo en tan solo algunos momentos. Leer es disfrutar de la inmensidad de nuestra mente, es protestar, es querer cambiar al mundo, es progresar y vivir aquello que el mundo no nos permite. Vivamos aquellas magníficas ficciones porque aún en aquellos momentos en que todo parece perdido leer nos puede ayudar, e incluso el hacerlo es una manera de embellecer aquel penoso instante.

Carlos Oré Arroyo