Hola, me llamo Alejandra,
tengo 13 años y mi papá me quiere mucho.
Mi hermana, Felicia,
ahora está con él.
Mi papá nos quiere mucho a las dos, aunque no nos deje salir de la casa.
Hace tiempo que mi mamita se fue al cielo,
y desde entonces mi padre dejó de ser como era.
Ahora está siempre con nosotras,
no va a trabajar,
nos llevó a otra ciudad a escondidas,
nos lleva la comida en nuestro cuarto todos los días,
vendió su carro y ya no habla con sus amigos.

 
Mi papá todos los días me da cariño y besitos.
La primera vez que me dio cariño fue unos días después que mi mamá se vaya al cielo.
Tuve un poco de miedo y dolor,
pero mi papá dice que es normal y que sólo a las niñas buenas se le da cariño.
Ahora sólo me duele un poco.
Yo siempre me he portado bien,
y por eso nunca me ha pegado.
Solo una vez, que le dije que estaba cansada y me sentía malita, me gritó y me dio cariño feo.
Hasta llegó a pegarme ese día.
Mi papá dice que mi hermana se porta mal algunas veces,
aunque a ella le da cariño igual.

 
Felicia dice que mi papá no está bien, y que debemos irnos.
Yo le digo que no, que ella está equivocada.
Aún recuerdo a mis amigas del colegio,
ellas siempre llevaban sus bebés y jugaban con ellos.
Ahora que yo tengo al mío, me gustaría mostrarlo.
Llora, ríe, come y hasta hace popó en su pañal.
Mi padre me enseñó a cambiarle de pañal y darle de comer todos los días.
Ha estado durmiendo ya un día,
y mi bebé aún no despierta.
Debe estar muy cansado.
Mientras duerme, le espanto las moscas para que no le molesten.
Aunque tengo que bañarlo porque no huele muy bien.
Pero igual le quiero.
Es un bebé, es mi bebé.