¡Qué flojera tengo!

¡No quiero ir a la universidad!

¡La luz quema mis ojos!

Lo digo todas la mañanas y seguramente tú también. Nos pasa a muchos y no es para sentirse mal. Ser flojos por las mañanas es algo que se puede combatir de distintas maneras. Por ello, he recolectado los mejores consejos para poder estar listos a tiempo cada mañana y hacer que todos piensen que somos las personas más puntuales que existen.

Deseo de corazón que estos consejos los inspiren a que ahora en adelante hagan de sus mañanas una rutina nueva.

1) No le des más vueltas.

No pospongas la alarma. No apagues una tras otra. Con una basta y sobra.

Coloca tu celular a una distancia en la que tengas que pararte. Cuando suene, toma toda tu voluntad y despiértate de una vez. Es difícil, lo sé, pero te haces más daño si sigues despertando y volviéndote a dormir ya que nuestro cerebro necesita un ciclo de sueño estable. Al despertarnos, el cerebro se prepara para, poco a poco, activarse completamente. Si nos volvemos a acostar, activamos un ciclo más de sueño que debería durar, en teoría, entre 3 o 4 horas. No juegues así con tu cabeza por favor, despiértate a la primera y ve directo al baño a lavarte la cara para que empieces un gran día.

No olvides de abrir tus cortinas y ver la luz, te ayudará muchísimo.

2) Desayuna con tranquilidad.

Es la comida más importante del día y por tanto, debes comerla con calma y sin distracciones. En lo posible, evita desayunar en tu cama pues lo único que lograrás es querer volver a dormir. Tampoco estés mirando tu celular; esta distracción no permitirá que logres concentrarte y hará que en vez de masticar, pases cada bocado sin darte cuenta. Lo que ocasionarás es que tengas hambre innecesaria durante el día.

No importa si tomas café, leche, jugos o alguna infusión. Lo importante es que consumas líquidos en la mañana pues tu cuerpo lo necesita.
Un desayuno potente y lleno de proteínas hará de cualquier día un gran día. Tenlo en cuenta.

3) Listos desde la noche anterior.

No es sencillo, pero una vez que te acostumbras se vuelve un hábito. Deja la ropa lista desde la noche anterior.
No necesitas hacerlo todos los días, basta con que sepas qué ropa combinar y listo.
Seamos realistas, con un pantalón se arman distintos outfits.

Haz un poco de trampa si tienes una semana pesada.Ten uno o dos pantalones a la mano para que te ahorres muchísimo tiempo, así solo tendrás que ir variando la parte de arriba con un polo o una blusa con casaca si es que hace frío, combina con otros zapatos y listo, lucirás distinto o distinta y sin tanto esfuerzo.

4) No saques nada de tu mochila.

No llegues a casa y vacíes tu mochila o cartera. Cuando tiramos todo a la cama, nos da flojera volver a meterlo ordenadamente a nuestra mochila y lo dejamos así hasta el día siguiente; esto nos causa estrés pues estamos pensando en si estamos llevando todo la mañana siguiente.

Ten réplicas de lo esencial, por ejemplo, de lapiceros y un block de hojas. De este modo, no tendrás que sacar tu cartuchera, cualquier herramienta de estudio o hasta tus neceser, llaves y demás objetos.  Con esto evitas causar un desorden en tu escritorio. Solo necesitarás sacar tu laptop, tu celular y quizás uno que otro apunte con lo que evitarás sufrir al alistarte.

Este consejo no solo te ayudará en las mañanas, sino que cuando llegues de estudiar estarás tranquilo al saber que en tu escritorio encontrarás lo necesario. Podrás empezar a estudiar mucho más rápido y no te distraerás con las envolturas que encuentres en tu mochila.