A escasos días del término del rodaje de la película “Un mundo para Julius”, dirigida por Rossana Díaz Costa, exalumna de la carrera de Literatura en la Universidad Católica del Perú, se encuentra la oportunidad de un acercamiento más íntimo y detallado a la experiencia de uno de los actores: Matías Spitzer. Durante su estadía en Argentina, se ha presentado en obras de teatro. Entre las más reconocidas se encuentra Ser de Nadie de la dramaturga y directora Mariana Coronado. Además, colaboró en el documental argentino Teatro de guerra, dirigido y escrito por Lola Arias. Actualmente estudia Canto Popular en la PUCP y junto sus compañeros – Roro Cisneros y Eduardo Azcarate – forman Foné. En esta adaptación de la novela de Alfredo Bryce Echenique, Spitzer interpreta a Santiago, el hermano mayor de Julius, quien es descarrilado por su propio entorno y cuya motivación es la búsqueda del placer individual, aunque encarne actos contra la integridad de los demás.

Sobre Santiago

¿Cuándo fue tu primer acercamiento a la obra del autor Alfredo Bryce Echenique? ¿Cuál sería tu principal objetivo en la obra como parte del elenco?

La primera vez fue hace tres años, cuando había quedado para el papel de Santiago. Lo que me toca a mí en esa obra, teniendo en cuenta que la historia se moviliza desde la perspectiva de Julius, es el trabajo de resaltar la resistencia de este personaje respecto a su humanidad, la cual se refleja en su inocencia, que es una situación con la que muchos nos podemos identificar y que resuena mucho en mí. Además, con lo que me identifico mucho es esta situación de espanto de las conductas racistas y violentas en la sociedad lo rodea.

¿Por qué decidiste  interpretar a Santiago?

Tenía claro que este sería un gran paso para mí y mi carrera artística. Santiago, como antagonista de la historia, representa un sector de la sociedad peruana racista, clasista y machista. En mi opinión, este sector está aún activo y se manifiesta no solo en la clase alta sino en todos los sectores sociales. Se podría decir que es un comportamiento problemático actual. Con mucha honra, represento a este personaje desde una posición de denuncia, sin la intención de promover de estas conductas que realiza este personaje. Es un reto interpretar estos textos y mostrar estas reacciones ajenas a mi personalidad.

¿Cómo fue el casting para la selección de Santiago?

Hace tres años el director con el que Rossana trabajaba me llamó y me envió una parte del guion con la escena más intensa que realiza Santiago, la cual es la escena posterior al abuso sexual que le realiza a la nana de Julius. Me imagino que era la mejor manera de descubrir si yo estaba dispuesto a interpretar a este personaje.

¿Consideras que posees algunas cualidades en común con Santiago?

Así como en la novela, comparto el hecho de haber estudiado en el Markham, que es un aspecto que me llamó mucho la atención al momento de leer la novela y que me ayudó a entender que el entorno en que él se movía era una burbuja. Asimismo, considero que la necesidad de ser aceptado frente a los demás puede ser semejante a mi vida.

¿Cómo va siendo tu experiencia como Santiago? ¿Tuviste ayuda durante el proceso?

Es muy gratificante trabajar con un elenco tan profesional y una producción tan bien cuidada. Cada día descubría cosas nuevas. Comprender cada vez más a este personaje cada vez que releía el guion me ayudaba como actor y persona. Las largas conversaciones con la directora y con personas que vivieron en la misma época me ayudaron a no juzgar al personaje, así como a conocer una realidad distinta en la que, por ejemplo, el enamorado no podía tocar a su enamorada hasta el matrimonio o en la que era usual calmar sus necesidades sexuales con las nanas o empleadas de la familia que normalmente provenían de los sectores sociales bajos o de provincia.

¿Qué tal es el compartir espacios y actuar junto a Nacho Fresneda y Rossana Díaz Costa como directora?

Trabajar con Nacho Fresneda ha sido una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida. Lo admiro desde hace mucho tiempo. Fui seguidor de su serie El ministerio del tiempo (2015) durante mi estadía en Argentina. Junto a mis amigos era inevitable no mencionar lo capo que era interpretando a Alonso de Entrerríos. Recuerdo hablar con él sobre la diferencia entre el Don Juan y el Casanova, teniendo en cuenta que nuestros personajes son semejantes, pues Juan Lucas (personaje de Fresneda) cumple el papel de ejemplo para Santiago. Por otra parte, trabajar con Rossana fue desde un principio un trato de igual a igual. Ella trata de la misma manera a todos los que participan de la película. Es una persona que otorga la atención de la misma manera a cada detalle de la película como a sus actores. Ella ayudó a que el ambiente sea ameno para todos. Es alguien que tiene muy en claro lo que intenta representar en esta película.

¿Cómo sería la historia de Santiago en el siglo XXI?

El crecer en una sociedad similar a la de Santiago, como mencioné antes, fue una herramienta a favor para desplazarme en el contexto social de este personaje. En ese sentido, podríamos decir que por un tiempo viví en esa misma burbuja. La historia de Santiago, a pesar de las décadas de diferencia, seguiría igual pues aún continúa la normalización del racismo en todos los contextos y el abuso de poder, que son temas recurrentes en nuestra sociedad. Así como la situación de los no escuchados, que son quienes sufren de estos abusos de poder debido a su posición social.

¿Cuál va siendo el mejor momento que has tenido durante la grabación?

El mejor momento que tuve durante la grabación fue hace unos días. Tenía que manejar un carro de los 50’s. No soy un gran conductor y tampoco un aficionado de los carros, pero fue una experiencia increíble el poder manejar mientras actuaba. Definitivamente, fue uno de mis mayores retos.

Primeras imágenes del rodaje

Hablemos de Matías

¿Cuál fue la razón que te encaminó a la actuación?

Disfruto mucho conectarme con mi lado humano, así como entender las características y personalidades que uno adquiere al interpretar a otros personajes. Disfruto la práctica, estar en el presente y dejarme dirigir por alguien más.

¿Cómo fue el inicio de Foné?

Hice una reunión en mi casa a la que invité justo a Roro y Eduardo. Esa fue la primera vez que nos unimos para cantar, luego decidimos juntarnos para hace un cover de los Beatles a tres voces, que salió mucho mejor de lo que esperábamos. Lo disfrutamos tanto que empezamos a juntarnos casi todos los días para sacar temas, hacer arreglos y componer. La química entre nosotros fue espectacular.

Cover de Foné (2018)

¿Qué le dirías a los futuros espectadores de este gran proyecto?

Es una película que todos deberíamos ver, pues permite visibilizar temas que afectan a la sociedad peruana, como lo es el racismo y el machismo. Asimismo, permite sensibilizar sobre estos temas y replantearte muchas cuestiones.

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