El nuevo ciclo está a punto de comenzar y, para quienes llevamos cursos de letras o humanidades (sin excluir los cursos de letras que se llevan en ciencias), sabemos qué significa.

A veces, por más que antes del inicio de clases nos motivemos diciéndonos que no nos atrasaremos con las lecturas, que nos organizaremos para leer, analizar y hacer resúmenes a tiempo… la verdad es que las cosas no son así de fáciles.

Los días de vacaciones se van acortando y lo mejor que puedas hacer para que las lecturas no sean tu peor pesadilla este ciclo es lo siguiente:

1) Historias cortas

¿Qué esperas para agarrar algo y leer?
La lectura se trata de un hábito y, si no lo practicas, empezamos mal. ¿Cómo esperas arrasar con tus lecturas este ciclo si en más de tres meses no has leído más que las noticias de la farándula?

Busca un periódico, un libro corto (algo así como “El túnel”) o, ¿por qué no?, una revista (que tenga más palabras que imágenes) y lee. Lee todo lo que puedas estos últimos días de vacaciones sin distraerte. Tu nivel de comprensión lectora mejorará muchísimo y, al regresar a clases, aquellos temas densos y difíciles de entender no serán más un problema.

2) Conversar con los demás sobre tus intereses

Para mí, la mejor parte de leer es poder conversar de forma apasionada con los demás acerca de aquel libro que te tiene atrapado. Si eres capaz de hacer que tu amigo o con quien estés hablando sobre lo que has leído se interese sobre el tema, siéntete bien porque eso quiere decir que tu comprensión fue exitosa.

Si acabas de terminar un libro, un artículo o encontraste algún dato curioso en una revista, ve y convérsalo con alguien, dile lo que opinas, lo que entendiste y hasta lo que no. Esto te ayudará a reforzar tu capacidad de retener información y a mejorar tu habilidad de expresarte de manera ordenada.

3) De menos a más

Las ganas de ir más rápido pueden hacer que cometamos errores. Adquirir el hábito de la lectura es un proceso que va de menos a más.
Si ya estás en la universidad, tus ganas de “leo porque leo” no necesariamente van a lograr que entiendas a la perfección un texto.

Avanza de acuerdo a los temas que te interesan, y no te presiones a querer entender filosofía, política o economía porque lo único que harás será creer que no puedes cuando en definitiva no es así.

Si por alguna razón no leíste nada durante el verano, tranquilo. Date tiempo los primeros días de clase para adaptarte a tus cursos. La mayoría de veces siempre hay alguno que te llama más la atención que los demás, ya sea por los temas que se tratan, porque el profesor te pareció amigable o porque es un curso neto de tu carrera. 
¡Aprovéchalo! Busca las lecturas de ese curso, lee, analiza y revisa información extra en Internet como vídeos o artículos relacionados.

Todo lo anterior te ayudará a tener confianza en ti mismo al ver que entiendes y que se te facilita hacer resúmenes o que te va bien en las participaciones orales de tu clase. Luego de eso, sigue avanzando: elige otro curso hasta que llegues al más “temido” pues, para cuando eso pase, tu comprensión lectora y nivel de interpretación habrá mejorado.

Dato extra

Nunca te quedes con la duda si encuentras una palabra desconocida en un libro o texto. Siempre, en lo posible, intenta buscarla en el diccionario y procura revisar los sinónimos de aquella, verás lo bien que te hará sentir, y podrás aumentar tu vocabulario de este modo.