¿Hay momentos en los que estudias y no hay efecto alguno sobre tus notas?

Hoy veremos algunos consejos fáciles para estudiar con éxito y no aburrirse. Espero que cada uno de estos pequeños tips te ayuden.

Empecemos.

1. Comienza lo más temprano posible.

Estudiar por la mañana es mucho mejor que hacerlo la noche o amanecerse, ya que no gastarás las energías que tu cuerpo debe conservar. Además, si comienzas desde temprano, tendrás mucho más tiempo y no te generarás estrés innecesario.

Después de terminar, podrás ir a dormir sin preocupaciones, completando tus horas de sueño o, si logras avanzar más de la cuenta durante el día, puedes tener momentos de ocio o salir a distraerte sin tensiones o remordimientos de querer amanecerse. 

2. Apaga el teléfono si es necesario.

De vez en cuando es necesario tener el celular a un lado, ya sea para usar la calculadora, buscar información extra o comparar respuestas con amigos. Sin embargo, ¿qué pasa cuando nuestro estudio se centra en leer por nuestra cuenta, repasar apuntes o cualquier motivo en el que solo estemos incluidos nosotros?.

El primer paso para que esto sea posible es tomar conciencia de la distracción que nuestros celular nos causa. En la mayoría de los casos, ponerlo en modo avión o desactivar las notificaciones no es suficiente, pues el simple hecho de tenerlo al lado nos tentará a revisar qué hay de nuevo en las redes.

Apagarlo y dejarlo lejos de nuestro alcance, como por ejemplo dárselo a tu mamá o papá para que lo esconda puede ser una buena opción. No olvides que al final, tú serás quien decida el intervalo de tiempo en el que estarás desconectado del mundo.

3. Toma nota.

Los apuntes que tomamos en clase no siempre lograrán procesarse en nuestra mente. A veces es necesario interpretar las cosas con nuestras propias palabras.

Esto pasa cuando el profesor utiliza palabras muy técnicas o cuando faltamos a una clase y copiamos los apuntes de un compañero.

Cada quien tiene una forma de estudiar diferentes, algunos deciden hacer resúmenes, otros mapas mentales o conceptuales y hay quienes prefieren oír las clases que graban.

Entonces, cuando estemos leyendo una lectura larga, ten una hoja al lado para anotar lluvias de ideas que, a medida en que avances, irá tomando forma para luego volverse un resumen o mapa mental que será más fácil de estudiar a tener que revisar nuevamente la lectura antes del examen.

El beneficio de esto es que sabrás bien qué es lo que dice y qué es lo que significa cada parte y cuando llegue el momento de estudiar sabrás dónde encontrar cada información. Así, al momento del examen, tendrás una visión más ordenada de los puntos que se tocan en cada tema; muy diferente a cuando ves todo generalizado como un libro o un Power Point.

4. Leer la teoría

Antes de comenzar a hacer ejercicios, es necesario que leas toda la teoría y subrayes las cosas más importantes de cada subtema. Comienza a leer hasta que sientas que dominas bien cada teoría o ley.

Luego, intenta resumir lo más que puedas de tal forma que cuando te hagas preguntas a ti mismo sepas qué responder de inmediato y de forma precisa, sin trabarte.

No olvides repasar con amigos para tener más confianza de lo que sabes. Además, no hay mejor forma de comprobar que has aprendido como cuando le enseñas a alguien y esa persona lograr entenderte.

Una vez completada esta fase, los ejercicios te saldrán de forma espontánea y sabrás que métodos aplicar de manera rápida y eficaz.