Existe una frase que se ha vuelto muy recurrente durante los meses en los que más nos abrigamos y, a pesar de su popularidad, son pocos los que intentan cuestionarla o encontrarle algún significado. Porque seguro tu también has escuchado decir “uno come más cuando hace frío”.

No hay duda que la mayoría se permite comer alimentos más calóricos durante estas épocas del año, incluso muchos establecimientos de comida se prestan a que esto suceda al producirlos y comercializarlos.

Lo cierto es que, al revés de lo que uno supondría, con el frío se retiene más calorías porque consumimos menos energía. ¿Y la necesidad de comer más? Es una simple “sensación”.

La calidad y cantidad de nuestra alimentación no tienen que variar debido al clima. Algo que suele suceder es que para algunos es más agradable comer algo caliente cuando hace frío y comer algo frío cuando hace calor.

Además, la sensación de desasosiego que provocan las bajas temperaturas y el mal clima en el exterior hace que tengas ganas de estar en algún lugar cerrado. En ese lugar cerrado, probablemente, vas a tener más acceso a comer.


Entonces, ¿hay algunas recomendaciones que me puedan ayudar a mantener la misma calidad de alimentación sin que me disgusten por el frío?

Verduras protectoras de estación: Prueba consumiendo acelgas, espinacas, coliflor, repollo, cebolla, ajo, zanahoria, calabazas y betarraga en distintos guisos y ensaladas. Estas verduras, por su contenido en vitaminas, minerales y antioxidantes, son importantes para aumentar las defensas y el sistema inmunológico.

Nunca esta demás tomarse una sopa caliente: En este rico plato típico de invierno puedes incluir las verduras que se mencionan anteriormente. Las sopas sacian, hidratan y brindan una agradable sensación en épocas frías. Puedes hacer un cambio y en vez de agregarle fideos cortos a tu sopa, los reemplazas por algún cereal como quinua. Es buenísimo.

Aperitivos rápidos para evitar el excesivo consumo de harinas: Siempre es bueno tener a la mano distintas piezas de fruta, barras de cereales naturales, frutos secos, pedazos de queso fresco bajos en grasas, yogur solo o con frutas y/o cereales integrales. Y ya que estamos en climas fríos, no olvides dar tiempo al organismo a que realice la digestión, pues durante estos meses el metabolismo se lentifica.

 

Haz que el regreso a clases también sea saludable. Trata de resistirte a los clásicos de las maquinitas y date una vuelta en búsqueda de opciones saludables dentro del campus. Si el tiempo es corto, anímate a traer tus propios snacks y frutas según tus gustos, es cuestión de incluirlo en tu rutina.

Los dejo con nuevas ideas para alimentarse sin desabrigarse. Buena semana de retorno a clases y hasta otra edición de Vida Sana.