Deberíamos hacer cosas más difíciles:

seamos nosotros mismos.

Evita las cortapisas, las imposturas, evítate tú

fíjate que alguien oscuro ha girado la última ronda del dínamo

y nos hemos reunido espontáneamente bajo las figuras últimas del almanaque;

¡ debemos ser nosotros mismos en días finales, digo!

triángulos como aves de paso,

deberías

dejarme,

volverte

estampilla acerada

También tengo unas cuentas tejidas a punto        poema .

 

Ves cómo te quedas así leyéndolos,

abusando perlas tus lóbulos breves,

rosadísimos, el vapor de agua

Vibra.

Esta mínima iluminación tiene un asunto:

Correr de

La psicología

La ley

El dinero

El carro

La gente

Los miedos

Las luchas internas

Los pesares

Todo, de todos.

 

Y te haré chocolate caliente

Aunque, tras la ventana,

las guerras centenarias persistan

en tanto los gatos juegan al desembrollo.

 

En fuegos constantes

has llegado sobre una bolicherita

repleta de frutos celestes,

entonces he querido recibir

el océano calmo

tus ojos verdes

pero flotaba en su propio lenguaje,

tus ojos se han complicado:

se agrandan, retroceden… ¡Graaaaandes, chiquitiiiiitos!

divertidos, sobre todo cuando finges,

veme sonreír.

 

La oleada

salió a desear la tierra ante la persona mía

cual agüita de tiempo

En cada recuerdo desolado tocó la puerta,

luego fueron los huesos secos frágiles bagatelas

en tu proximidad infinita, mismo polvo

porque vivir es terrible,

pero has amansado cuanto demonio gratuito hablase ( este instante)

en este encuentro de planetas,

quiero limpiarte la arenilla

que han abandonado las angustias en tus parpados moros

unas ramitas de retama necesarias

ramita oculta en algún bolsillo del parque.

 

Bajo el astro abrasador

tú, última playa encerrada en burbujas de leche

he ensayado un canto cercano:

Mon amour, Je…

Esa voz, en el cascarón de tus caracolitos tenues.

 

Pero no, pero no.

 

Y vémonos aquí, sentados

Sentados bajo este farolito

El farolito de tu nombre.