Estudios Generales Letras cuenta con el curso electivo de “Taller de poesía”, a cargo de la profesora y poeta Victoria Guerrero. Letras al mango tuvo la oportunidad de entrevistarla, para así dar a conocer este curso como un medio de producción poética dentro de la universidad. Inclusive, participan alumnos de otras facultades, que usan este espacio para aprender y producir poesía. Aunque, finalmente, terminamos descubriendo que en el taller ocurre algo más que literatura o lírica; se aprende magia, catarsis, demonios, educación, economía y, para los interesados, sobre lo que ocurre con la poesía hoy en la PUCP  y en la sociedad.

¿Qué es la poesía para ti? ¿Por qué es importante?

La poesía para mí es, como decían los dadaístas, arte y vida. No hay otra cosa. Están juntos: poesía y vida, desde mi propia concepción de la crítica hasta mi  producción poética. Eso es lo que es la poesía para mi.

¿Y en qué momento de tu vida empezaste a tomar conciencia de que te gustaba la poesía?

No sé, desde que era muy jovencita creo. Antes de que entrara a la universidad ya escribía, pero más cuestiones de prosa. Y en un momento dado sentí el feeling de la poesía e hice la conexión. Y empecé a escribir.

¿Con qué autores te identificaste al principio?

Al principio, recuerdo que era fan de Emily Dickinson. También de Georg Trakl, que es un autor austro-húngaro, un poco oscuro del Expresionismo alemán. Y también de Blanca Varela, creo que esos eran mis autores preferidos cuando yo era bastante joven.

¿Fue difícil para ti empezar a publicar tus poemas o, de repente, contarle a tus amigos o a tu familia que escribías poesía y que te gustaba?

Sí, yo era bastante tímida en esa época. No era de enseñar mucho mis cosas, pero sí tenía amigos que eran sensibles a eso. También participé en algunos talleres, no en la universidad porque estos no existían, recién ahora han aparecido. Y también me reunía con amigos que  escribían. Además participé en los Juegos Florales, que creo que todavía existen, y saqué el segundo lugar. Quizás este concurso me aseguró un poco más; aunque, claro, un premio en verdad no te asegura nada. Realmente es algo muy subjetivo o de los propios lectores que deciden que ese texto puede ser importante, pero supongo que hubo otros textos, también importantes, que no sacaron un premio.

¿Cualquier persona podría escribir poesía o debe tener algunas características especiales? ¿Una disposición, tal vez?

No, creo que la única disposición es que ames la poesía. Claro que hay gente que ama mucho la poesía, pero le falta el don, ¿no? Quizá sí hay algo de eso, pero a la vez una cierta persistencia. Creo que hay un ochenta por ciento de persistencia y un veinte por ciento de magia.

Conozco gente que dice: “¡ah, no entiendo nada!” ¿Crees que cualquier persona puede leer poesía? ¿Alguna técnica para hacerlo?

Bueno, en primer lugar, ya habría que hablar de una cosa más macro. Habría que hablar, ya, desde la educación en el Perú. Los alumnos a veces no entienden ni siquiera los textos en prosa. Que, en realidad, la poesía siempre ha sido como de un nivel más difícil. Por su retórica, por ciertas estructuras, demanda una atención de otro modo. Pero sí creo que la gente se podría conectar en un primer nivel afectivo, que es una de las cosas que no te enseñan en el colegio. Porque, finalmente, la poesía es eso: un nivel de sensibilidad, de afecto, de emoción. Y luego, en segundo lugar, está tu propio nivel de comprensión. Creo que sí puedes enganchar afectivamente con un entrenamiento, como todo. Puedes leer por poetas, algunos que son más coloquiales o prosaicos.  Algunos de los años setenta, de Hora Cero, o de los años ochenta, que son más narrativos en algunos momentos de su poesía. Y luego, pasar a los poetas más herméticos, que tienen estilos para dedicarles más tiempo. Pero, al final, uno termina escogiendo a los poetas que a uno le interesa.

Con toda la idea de que la poesía es algo subjetivo, a veces pareciera que los únicos que entienden los poemas son los propios poetas…

Yo creo que uno escribe poesía con una motivación, pero al final el que decide es el lector. Este decide una interpretación. Por supuesto que una interpretación también depende de muchas coherencias del texto. Yo siempre les digo a los alumnos “no me digas cosas que el texto no dice”, “no asumas cosas que no puedas refrendarlas en el texto”. Yo creo que, al final, el texto no es tuyo. Depende del que lee, no puedes reclamar todo el tiempo por lecturas. El texto ya salió y punto, ya es para el otro.

¿Cómo crees que la sociedad ve a las personas que escriben poesía ahora?

La visión del poeta como un ungido ha decaído totalmente. El poeta ya no es ningún ungido, el poeta es alguien que tiene que ir y ganarse la vida, y trabajar en diferentes profesiones, oficios. Es un ser humano como cualquier otro. No sé si la sociedad todavía tenga alguna visión del poeta, porque la poesía está un poco alejada, por ejemplo, de las masas. En general, la literatura tiene un paso atrás, pero la poesía en particular. Y creo que eso no le ha importado mucho a la poesía, porque sigue ahí. La poesía ha tocado temas importantes: la justicia, lo sociales, estético, político, económico. Pero dudo que tenga, en este momento económico en que vivimos, alguna repercusión. Porque a la economía actual no le interesa la cultura en general. La cultura le interesa solo si es una cultura de venta, y como la poesía no produce económicamente ningún rédito, entonces no le interesa. Pero a la poesía, en definitiva, sí le interesa el mundo.

¿Es importante a la hora de escribir poesía saber algunas reglas, si es que todavía las hay?

Sí, creo que puede ser importante en algún sentido; si quieres tener una visión histórica de cómo la poesía ha devenido en lo que es ahora. Para entender por qué ahora existe el verso libre, por qué ahora hay tantas posibilidades de escritura, incluso posibilidades más allá de la escritura: de performances, del uso del cuerpo, de la voz. Por ese lado me parece importante. No en su sentido más cultista, pero sí para conocer un poco cómo se ha movido la poesía.

¿Qué les recomendarías a tus alumnos del taller de poesía?

Primero que, sobretodo, quien quiera estar en el taller de poesía tiene que ser un apasionado de la poesía, no puede ser otra cosa porque el taller no es algo obligatorio. Yo siempre, el primer día, les digo eso a los alumnos, el taller no es un curso obligatorio, es un lugar pacífico donde te puedes, por un lado, enfrentar con los “demonios”: de tus compañeros, con los tuyos propios y con los de otros sujetos, que ya escribieron y que propusieron algo. Porque la poesía también es una estética, una propuesta. Y, en la medida que entiendas eso, creo que puedes establecer una conexión. Si solo lo piensas como un curso más, que hay que pasar en el semestre, realmente no tiene mayor sentido inscribirse en algo en lo cual tú no sientas verdadera pasión o ganas de conocerlo.

Siendo así, ¿la poesía es como una catarsis para curarse de esos “demonios”, tal vez?

Sí, yo no creo en la poesía como pura estética. Yo sí creo que puede tener su parte catártica, aunque eso no signifique que tú te vayas a curar de nada, no tiene esa finalidad. Pero sí creo que puedes dominarlos o conocerlos, por lo menos; lo importante no es que tú aplaques los demonios, sino que los conozcas, para poder enfrentarte contigo mismo.

 

Talle de Poesía 2013 - 1