Editado por Claudia Sotomayor

La construcción de un personaje demente y con una batalla interna respecto a su identidad no es una tarea simple de realizar. Es necesario un proceso mayor al de una memorización de diálogos o la permanencia de muchas horas frente a cámaras. El verdadero trabajo que exige la construcción de personajes complejos consiste en conseguir, en última instancia, la credibilidad por parte de los espectadores. Nosotros, como público, tenemos el veredicto capaz de atribuirle a la ficción un espacio de nuestra realidad y la confianza de visualizar sucesos nada cotidianos pero que, al mismo tiempo, anhelamos en nuestra vida. En esta segunda parte, tendremos acceso a la construcción del personaje de uno de los criminales favoritos del mundo de los cómics: el Joker.

A poco tiempo de su estreno mundial, Joker se encuentra en la vista de muchos desde su victoria y gran debut en la 76 entrega del Festival de Cine de Venecia, certamen en el que ganó un León de Oro, premio más importante de dicho evento cinematográfico. El proyecto, protagonizado por Joaquin Phoenix, duró cuatro meses de rodaje dirigido por Todd Phillips con el respaldo en producción de Bradley Cooper y permitió montar la historia nunca antes contada del villano más emblemático de DC Comics.

“Definitivamente sentirás como si tuvieras que darte una ducha luego de verla, pero luego de que hayas secado y cambiado de ropa no querrás hacer nada más que analizarlo y diseccionarlo”.

Crítica de Cinema Brend al filme

Como se mencionó anteriormente, la grabación del filme en su totalidad duró poco tiempo; sin embargo, el periodo de transformación y construcción de personaje que tuvo que realizar Phoenix para la interpretación del Joker tomó tres meses más.

Joaquin Phoenix nació en San Juan de Puerto Rico. A sus 44 años se le ha otorgado grandes premios y nominaciones en los eventos más importantes del cine como los Globos de Oro, los Premios Óscar, BAFTA , SAG, entre otros. El portoriqueño de origen reconoció su deseo de interpretar un personaje basado en cómics al momento de leer el guión de la película. Así, su apego al personajes fue casi de inmediato.

Phoenix declaró en una entrevista que para el proceso de construcción del Joker tuvo que recurrir a sus memorias de vida, sobre todo a los sucesos que le permitían congeniar con el sufrimiento que el personaje sentía. Durante su infancia, el actor ha declarado que fue víctima de bullying. Estos recuerdos le sirvieron para reflejar el dolor del Joker. Asimismo, el actor tuvo que resurgir muchos otros sufrimientos para así poder reflejar en imagen propia la vida de un miserable.

En muchas entrevistas, el actor aceptó la inestabilidad emocional que sufrió durante el proceso de construcción del personaje, así como recalcó la importancia de mantenerse alejado de las interpretaciones anteriores del villano. Phoenix tenía en mente crear en los espectadores una nueva perspectiva del personaje. Así, cambió ciertos detalles del Joker para que, en esta nueva entrega, el personaje presente una complejidad respecto a sus patologías. Además de ello, Phoenix, para crear su propia versión del villano, estudió diversos libros basados en temáticas de asesinos políticos. Tal fue la entrega de Phoenix al estudio y construcción del personaje que el actor perdió cerca de 23 kilos. Uno de los principales aspectos particulares del Joker es la risa y Phoenix lo sabía muy bien. Para esta particular característica, el actor mantuvo una preparación diaria, la cual se caracterizó por su complejidad, pues Phoenix buscaba representar más dolor que gracia al momento de reír y, con esto, volver a sus sufrimientos pasados, era inevitable.

Como hemos visto, es evidente la extensa labor que mantienen los actores al momento de dar vida a los personajes que interpretan, sobre todo a aquellos que están construidos para generar miedo y reflejar el dolor humano. Phoenix nos ha mostrado de manera extraordinaria la dolorosa historia del Joker, algo que cualquiera no podría haber hecho con facilidad. Esto, una vez más, nos demuestra la capacidad que tiene el cine de otorgarnos la vista más intima a las mentes psicóticas que nos entretienen en el camino a lo siniestro.