En un mundo ideal, no deberíamos hacer esta lista. En un mundo ideal, la industria cinematográfica no tendría reparos en ofrecer una perspectiva equitativa, atrevida y, en repetidas ocasiones, femenina. Este, sin embargo, sigue siendo un mundo patriarcal y restrictivo. Y el cine, como un arte que omite, también es una herramienta de lucha. Estas mujeres, con estilos distintos e historias conflictivas, nos ofrecen una mirada personal y cuestionadora de la sociedad que nos define. Mujeres de todos los rincones del globo, unidas por su osadía y manejo de la cámara. Veamos los mejores ejemplos -de tantos que podemos encontrar si rebuscamos en los archivos del cine- que tenemos de ese cine atrevido y moderno, cine de mujeres.

Lazzaro Felice (2018) – Alice Rorhwacher 

La italiana dirige un film sorpresivamente cálido: una historia de las buenas intenciones en un mundo injusto y férreo. A medio camino entre una fábula costumbrista y cinema verité, esta es la historia de Lazzaro, un sujeto tan tierno y honesto que su impacto parece trascender espacio y tiempo. Nos muestra otra Italia y, con ella, la otra cara de la globalización.

La escena: Lazzaro y su “familia”, sugestionados por un coro de iglesia, encontrando la fe; quizá sea la cercanía en tiempos agrestes.

Away from Her (2007) – Sarah Polley 

Sarah Polley, conocida por historias profundas sobre la sensibilidad y la tristeza, adapta a Alice Munro en esta historia sobre Alzheimer y amor a prueba. Con Julie Christie haciendo de esposa deteriorada, la historia explora lo que significa ser mujer y enfrentarse a la vejez, el verse sometido al paso del tiempo y el tener que decir adiós. Con un estilo sencillo y nada melodramático —como la prosa de Munro— esta pequeña viñeta canadiense permanece con nosotros.

La escena: Marido y mujer, aunque han cambiado mucho, se encuentran una vez más en el centro geriátrico, despertando nuestra sensibilidad.

Lady Bird (2017) – Greta Gerwig 

Greta Gerwig, diosa del indie, se pone tras la cámara para contarnos la rebelde historia de Lady Bird, una adolescente que quiere crecer y ser alguien relevante. Snob, feminista y respondona, Lady Bird es definitivamente un personaje para tiempos como estos. Nos resulta honesta y directa —gracias al texto de Gerwig—, y bastante memorable, gracias a una dirección vívida y cuidadosa.

La escena: Lady Bird, o ya no Lady Bird, ha crecido: decide acercarse a su madre y pedirle consejo.

Los espigadores y la espigadora (2000) – Agnès Vardá

Una de las pioneras de la Nouvelle Vague y el cine feminista, Vardá mantuvo una inmensa trayectoria con un cine realista y cercano a la gente. En este film de no ficción, Vardá retrata —con picardía y curiosidad natural— lo que significa ser un francés normalucho en una región olvidada del país galo. Con naturalidad y empatía, conocemos la historia de los espigadores, confiamos en ellos.

La escena: A bordo de la música de protesta francesa -música urbana- Vardá muestra los pueblos abandonados por la crisis.

High Life (2018) – Claire Denis 

Con fiereza y controversia, Claire Dennis filma sobre lo que le plazca. Sus filmes se destacan por una libertad que, a ratos, parece libertinaje: exploración sexual, crimen y confrontación. En este caso, hace ciencia ficción, pero una ciencia ficción a su estilo: extraña, ambigua y confusa, la película funciona como una alegoría sobre la sexualidad, la paternidad y el sufrimiento.

La escena: Padre e hija astronautas, luego de tanto, deciden aferrarse uno al otro y enfrentarse a lo desconocido.

The Kids Are All Right (2010) – Lisa Cholodenko

Lisa Cholodenko ofrece una historia fresca y espontánea, una comedia romántica con twist: dos mujeres casada y con hijos, un donante de esperma y mucha brisa californiana. Sin temor a hablar sobre sexo y familia, Cholodenko nos ofrece un retrato cercano y entretenido sobre las crisis interpersonales y las extrañas formas en las que se resuelven. Naturalmente, todos quieren un matrimonio así.

La escena: Una conversación entre las esposas y el “padre” se vuelve una experiencia incómoda, pero comíca.

Retrato de una mujer en llamas (2019) – Céline Scianma

Luego de películas hiperrealistas, Scianma decide hacer un film de época, pero no por eso menos contemporáneo: filma la relación de amor entre dos mujeres —una misteriosa noble y una atormentada pintora— mientras elabora un diálogo afilado sobre el arte y la contemplación. Con una puesta en escena elegante y una delicada paleta de colores, este fantasmagórico film seduce, conmina.

La escena: Pintora y modelo se enfrentan a un tándem de pasiones: cada una utiliza el lenguaje simbólico para expresar su amor.

You Were Never Really Here (2018) – Lynne Ramsay

Lynne Ramsay no hace películas sencillas. Nuevamente, este film es un perturbador acopio de traumas psicológicos y humanidad quebrantada. Es la historia de un veterano con PTSD que decide arriesgarlo todo para salvar a una adolescente. Con ecos al cine de los 70, Ramsay ofrece una historia violenta, poco apologista y, a la larga, un texto muy veraz sobre culpa y redención.

La escena: Luego de la explosión de violencia, cautiva y rescatador se reúnen en un restaurante.

La ciénaga (2005) – Lucrecia Martel 

A Lucrecia Martel se le conoce por sus historias de espera, de culpa retenida y represión. En este caso, son las mujeres, atrapadas en matrimonios aburridos y futuros sin gracia, queriendo hacerle frente al calor insoportable del verano argentino. Con una cámara desnuda, ausencia de música y diálogos cualquiera, estamos ante una historia sin tapujos, un trozo de realidad hecho cine.

La escena: De forma tensa, un niño arriesga su vida al querer obtener lo que desea, lo que mantiene a la audiencia activa.

The Rider (2018) – Chloe Zhao

Tal vez la historia más desconocida de la lista, The Rider es una pequeña exploración de la vida en el corazón de EEUU, una historia sobre el fracaso y la tragedia, una pieza de cinema verité en las que los actores no profesionales hacen una visión fílmica de sí mismos. Chloe Zhao ofrece una peculiar sensibilidad a la historia, la hace lastimera sin caer en el melodrama. Narra cuidadosamente, empatiza.  

La escena: El vaquero decide arriesgarlo todo para volver al rodeo y sentir esperanza.