Qué cosa más rara es vivir los últimos días de una carrera, tu carrera. Qué cosa más loca es ser parte de los últimos días de una especialidad que, además de haber producido excelentes profesionales a lo largo de su tiempo en la universidad, ha sido un importante bastión cultural en el ámbito local y nacional, con valiosos aportes como el Festival Saliendo de la Caja y sus constantes participaciones en el circuito teatral limeño.

Somos 51 estudiantes los que quedamos en dicha carrera. Ahora, cuatro años después de que la PUCP dejara de admitir estudiantes en Artes Escénicas de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, ya nos hemos acostumbrado a que haya menos caras nuevas todos los años, al punto de que ya no las hay. Nos quedamos con las caras que ya conocemos, y poco a poco las vemos partir.

Genera confusión, incertidumbre. Nuestra actividad decrece mientras que la de la nueva Facultad de Artes Escénicas (FARES) incrementa exponencialmente con el andar del tiempo. Tenemos la certeza de que los alumnos de dicha facultad conforman un excelente futuro para la producción teatral de la Católica, y existen las garantías basadas en muchos de sus impecables trabajos. Sin embargo, por un asunto totalmente interno, pende siempre sobre nosotros la sensación de un inminente apoyo decreciente. Ante esto, la PUCP se ha comprometido a dar todas las facilidades correspondientes a los 51 alumnos hasta que el último haya egresado (los cursos de Artes Escénicas Comunicaciones se dictarán hasta el ciclo 2017-2). Lo bueno es que, con la mayoría de los alumnos cursando los tramos finales de la carrera, parece que las condiciones están dadas para que todos se gradúen a tiempo. Esto implica que, gracias a la continuidad del apoyo administrativo, los proyectos finales se sigan llevando a cabo con normalidad.

De hecho, este ciclo son nueve en camino. Nueve proyectos diseñados y ensamblados íntegramente por alumnos. Proyectos cuyo objetivo primordial es servir como la plataforma definitiva de cada uno de ellos hacia el mundo escénico del Perú, en la misión específica que tiene la cultura como cohesionador social. El proyecto final es la reafirmación definitiva de cada alumno como agente de cambio en un país que pide a gritos saber más de sí mismo, y de la infinita escala de variedades que lo conforma.

Es por eso que pertenecer a esta última generación de escénicos comunicadores se siente, dentro de la tristeza que la situación pueda ocasionarnos, como un hermoso privilegio, algo que nos ha pasado a unos cuantos locos afortunados. “¿Qué tiene eso de afortunado?” se preguntarán. En mi humilde opinión, tiene que ver con el valor agregado de pertenecer a la Facultad de Comunicaciones. Somos los últimos portadores (de la PUCP) de una visión específica de las Artes Escénicas reforzada por una facultad que complementa nuestros conocimientos del teatro con un completo estudio sobre la importancia de la comunicación en la sociedad. A partir de ahora, nuestra carrera encuentra un semejante en la nueva especialidad del FARES: Creación y Producción Escénica. Tal vez en ello se pierda este enorme valor agregado que proveyó la Facultad de Comunicaciones, pero definitivamente ganarán muchísimo en otros ámbitos de igual importancia.

Convoco, de esta manera, a todos ustedes, geniales lectores, para que apoyen estos últimos proyectos finales (¡hay muchas formas de hacerlo!). Los proyectos a estrenarse este ciclo son los siguientes:

  • A través de la Puerta de Josue Parodi, Barbra Castro Cuba y Jesús Oro.
  • Estás Igual de Valeria Hurtado.
  • Proyecto CALLE de Paulo Cárdenas, Silvia Tomotaki.
  • Baila, Miguel de Claudia Benites.
  • Los Cosmonautas y la Galaxia Espanto de Déborah Grandez.
  • Volver de Diego Liceras.
  • Tomas de Antonio Venegas y Augusto Alza.
  • La Prudencia de Natalie Niño de Guzmán.
  • El Color de la Libertad de Patricia Saavedra.

Puedo apostar a que quedarán sorprendidos con la calidad que nuestra universidad ha alcanzado en el campo de las Artes Escénicas, calidad que no ha hecho más que incrementar cada año. Si esta es la tendencia, pues no tengan duda de que lo que verán nacer en las tablas este ciclo será de lo mejor que nuestra carrera jamás haya producido.