Se ríe el niñito serenamente , inquieto

no importa si afuera acaban de sonar las trompetas brutales

parece no estar sujeto a la atmósfera cáustica, a la gente,

a la hora punta;

es un ramito de azahar alrededor del pezón tibio de mamá;

mamá acude al pudor, él no esconde nada

pues todos ocultamos algo: el miedo, la pérdida, el adiós …

pero él, pero él no.

Mírame esta vez, lozanía

juega con tus manitas como si tocaras las liras del cielo,

aliméntate de mi paso trémulo,

quiero verte en mi pena

con tu inquieta fluorescencia en los ojos

vamos buscando mundos desconocidos

¿qué necesitas ya saber del mundo de este tiempo?

Juguetea en la espuma límpida, inocencia

permite ser la vida que pierdo

por un momento dejaré de ser grande, bebé.

No trates de llorar

sonríe

me estoy yendo, siempre he de irme

me llama ya el siguiente paradero

porque aquí estamos rellenos de paraderos

la vida es un asir de cosas que se desmoronan, pequeñín;

deja de llorar

y mírame por última vez con tus ojitos-planetas

(siguiente paradero: realidad)

déjame volver con la iluminación de una estrella solitaria

aquella luz que guía a un náufrago.