Por Francisco A. Meléndez de la Cruz

Me había enterado de la disponibilidad de bicicletas por un correo de la universidad. Me preguntaba si solo era un correo troll más o una iniciativa de verdad. Investigué. Pregunté y finalmente confirmé la información.

El domingo por la noche, revisando mis lecturas pendientes –procrastinadas durante todo el fin de semana– me volví a topar con otro correo sobre las “Bicis PUCP”. De inmediato, se me vino a la mente ese deseo que tuve al mudarme cerca de la universidad. Todas las mañanas tenía que ingresar por la puerta de ingeniería y caminar durante una larga jornada, de 15 o 20 minutos, hacia mi facultad, EE.GG.LL. Esta caminata que aparentemente no es complicada; claro, si no tomas en cuenta la barbaridad de copias que tienes que cargar, más el peso de tus cuadernos y libros, portátiles, entre otras cosas. En verdad se trata de un ejercicio matutino muy tedioso si no portas la ropa adecuada y si tienes como enemigo el llegar a tiempo.

En ese trajín diario desarrollé diversas hipótesis sobre cuál era el medio de transporte más eficiente, menos costoso y más divertido. Sí, considero gran parte del éxito de las cosas en cómo disfrutas su uso. Por obvias razones, dentro de mis opciones ya había descartado el transporte público, el cual encajaba perfectamente en lo que no buscaba. Mis opciones quedaban limitadas a tres: seguir con mis rutinarias caminatas, comprarme una longboard, o simplemente manejar bici, actividad que había abandonado después del colegio.

Me incliné por la bicicleta pues además de reunir el perfil que buscaba, me ayudaría a complementar los ejercicios que, eventualmente, practico. Además, está el plus de que la universidad posee estacionamientos apropiados donde dejarla. Soy de la idea que se debe impulsar un campus para personas, mas no para carros. Así que estaba decidido a comprarme una.

Enhorabuena, la siempre activa –iniciativa institucionalizada– “Clima de Cambios” solucionó mis problemas y, sin lugar a dudas, de muchos compañeros. A partir del lunes 22 de Setiembre, encontramos, mediante este proyecto piloto, alrededor de veinte bicicletas en toda la universidad. Sin pagos adicionales, sin presentar TI’s, haciendo ejercicio y siendo responsables con el medio ambiente podremos encontrar estas biicicletas, de corte hipster, en los ocho estacionamientos para estas.

Someras recomendaciones a tomar en cuenta: no está permitido el transitar por tontódromo. Al igual que tú, no espero que me choquen mientras llevo mi trabajo final o maqueta. Lo ideal es disfrutar del medio de transporte por el perímetro de la PUCP. Por último, hay que compartirlas y dejarlas dónde alguien más las pueda utilizar. Los estacionamientos ya están señalados en diversos flyers y recuerda que siempre habrá alguien que la necesite. Seamos responsables y apostemos por este tipo de iniciativas sostenibles.

  • Rodrigo

    ¡Que la iniciativa continué para convertir el campus en uno sostenible! Es una meta ambiciosa que se puede lograr con el apoyo y colaboración de todos los miembros de la comunidad universitaria