No es fácil. Solemos aferrarnos a un estilo de vida “ideal”  y olvidamos que cada cuerpo y metabolismo es diferente.

Mucho tiene que ver nuestra talla, contextura, masa muscular, forma y demás para poder elegir un determinado tipo de dieta, ejercicios, rutina y hábitos saludables.

A pesar de ello, existen métodos que les van genial a cualquier tipo de persona. Ejercicios que a simple vista ignoramos pero finalmente nos pueden ayudar a mantenernos en forma.

En esta primera parte les comentaré algunos para que se animen a empezar hoy mismo:

1) Escaleras.

¡Tú puedes! Deja a un lado el ascensor o las escaleras eléctricas y utiliza las escaleras en cualquier lugar. Sin darte cuenta, estarás quemando calorías y ejercitando tu cuerpo.

Parece tonto, lo sé, pero solemos optar por algún método que no implique tanto esfuerzo físico y ahí radica el problema.

Entonces, intentemos a partir de ahora utilizar las escaleras; verás que subir escuchando música, conversando, etc. hará que ni siquiera sientas cansancio o te de flojera subir. Poco a poco todo se logra.

2) Agua.

No me cansaré de repetir este consejo en casi todo lo que pueda. Agua es vida y por más que a algunos no les guste, es vital para mantenernos no sólo en forma sino sanos. Ayuda a liberar toxinas, no sufrir sequedad y nos mantiene hermosos a todos.
Acompaña tus comidas con un vaso de agua. Ya no más refrescos, gaseosas y todo aquello que contenga azúcar.

3) Usa tu talla.

Cuando tenemos unos kilos de más, creemos que usar prendas grandes evitará que se noten esos rollitos. Sin embargo, esto tiene un efecto contrario, pues en realidad estamos haciendo resaltar aquellas partes que no queremos.

Para evitar aquello, ten seguridad de ti misma, de lo hermosa que eres y compra ropa de tu talla. Si no te gusta cómo se marca o te apena la talla que utilizas ponte accesorios, maquíllate, hazte un peinado bonito e intenta no pensar tanto en lo que llevas puesto.

Que te sirva como motivación para empezar a llevar una vida saludable. Ya lo sabes, por ti y para ti, no para los demás.

4) Respira profundo.

¿Te has sentido hinchada después de comer? Tranquila, es normal. Sin embargo, existe un tip que increíblemente funciona.

Luego de comer, cada vez que te sientas así intenta respirar. Y no me refiero a respirar como siempre lo hacemos sino de una manera profunda. Ve a tu habitación, o algún lugar donde estés sola si te da vergüenza, e inhala todo lo que puedas hinchando tu estómago, no tu pecho, para luego botar lentamente por la boca.

¡Es una maravilla! Está comprobado que el dióxido de carbono ayuda a quemar las grasas. Claro que no te hará bajar de peso como hacer deportes pero sí ayudará a que tu estómago no se quede hinchado por horas hasta digerir.