¿Alguna vez han escuchado sobre el borderline? ¿o tal vez del trastorno límite de la personalidad? El trastorno límite de la personalidad o también conocido como borderline es un trastorno de la personalidad que afecta, en su mayoría, a mujeres -un 2% aproximadamente. Sin embargo, no es fácil de diagnosticar debido a que, simultáneamente, el o la paciente presenta síntomas propios de otros trastornos, ya sean mentales o alimenticios.

Según el Manual de Trastornos Mentales, las características principales de un paciente con borderline son la inestabilidad en las relaciones interpersonales, afecto y auto imagen con escaso control de impulsos, cambios de humor, pérdida de la confianza, conductas impulsivas y de autodestrucción. Por dicha razón, entre el 8 y el 10% de los pacientes llegan a consumar sus propios suicidios. Además, estos pacientes usualmente recién deciden seguir un tratamiento cuando anteriormente han intentado suicidarse.

A pesar que se desconoce las causas exactas del trastorno, a lo largo de los años, los médicos descubrieron que entre ellas figurarían desde causas biológicas hasta sociales. La herencia genética, experiencias traumáticas o las vivencias de un apego o vínculo inadecuado en la relación padres-hijo son decisivos al momento del diagnóstico.

Con esta introducción acerca de la enfermedad, accedimos a conversar con una paciente de iniciales A.P, diagnosticada el año pasado con trastorno límite de la personalidad reveló que la autolesión, drogadicción y alcoholismo formaron parte de su vida hasta antes de su tratamiento. Pese a los complicados momentos que ha tenido que vivir, ella no pierde las esperanzas en que pueda mejorar más adelante.

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¿Qué te dijeron exactamente los médicos cuando te dieron el diagnóstico?

La relación con el psiquiatra es que ellos solo nos medican. Cuando fui, solamente me recetó dos pastillas. Me dijo que uno era para establecer el ánimo y el otro era un relajante y que también servía para dormir. A la par comencé a llevar terapias con la psicóloga del mismo hospital y me dijo que tenía que saberse qué personalidad tenía para seguir con un mejor tratamiento. 

¿Qué preguntas te realizaron para dar con el diagnóstico?

El psiquiatra fue muy preciso en lo que quería saber porque solo tomó en cuenta los rasgos más alarmantes que yo podía tener. Me hizo preguntas básicas: si tenia muchas parejas sexuales, ya que eso determina si soy promiscua o no, cada cuánto tiempo me cortaba, cada cuánto tiempo bebía o fumaba, si me drogaba o no. Por ejemplo, si todo esto era muy continuo, claramente mi grado de borderline iba a ser peor.

¿Qué pastillas consumes y para qué sirven?

Son dos pastillas: una que tengo que tomar en las mañanas, otra por las noches, Fluoxetina, la cual es un estabilizador de ánimo y también sirve para regular mi peso. Al igual, por las noches tomo Valproato de sodio que es un relajante, y me fue recetado ya que yo le expresé que en las noches me ponía muy pensativa y sensible a problemas que me ocurrían, por lo cual se me hacía difícil conciliar sueño. El doctor por eso creyó conveniente que la tomara a las 7 p.m.

¿Cómo te describirías como paciente borderline?

Considero que soy una persona muy sensible y dependiente emocionalmente. Me realizaba cortes, pero he mejorado porque ya no los hago. La drogadicción y el alcoholismo predominaban demasiado, pero ahora me he alejado de esos vicios. Por ejemplo, cuando me sentía mal, inmediatamente buscaba a alguien para ir a beber o  drogarme. Una vez fue tanto la borrachera que un hombre quiso aprovecharse de la situación y desde ese momento supe que tenía que buscar ayuda.

¿En qué partes de tu cuerpo te realizabas los cortes?

Primero fue en los brazos. Este tema de los cortes no lo aprendí con imágenes, ni con videos… En realidad, soy bisexual y cuando tenía 18 años tuve una pareja que era lesbiana y que también se realizaba cortes. Una vez vi mientras se estaba cortando; entonces, podría decir que yo aprendí a cortarme gracias a ella. Como veía que de alguna manera no le hacía tanto daño -pues ella me decía que sentía placer al momento de hacerlo- yo opté por lo mismo.

¿Cómo fue la primera vez que te cortaste?

En una de mis noches depresivas, lo hice y desde allí me comenzó a gustar. Las tres primeras veces que lo hice en mi brazo, recuerdo que el motivo era porque me sentía mal o porque tenía peleas con alguna persona. Luego, esto se convirtió en un vicio. Recuerdo que cuando iba a las discotecas, yo tenía preparada mi cartera en donde guardaba dinero, mi cajetilla de cigarros, marihuana  y el gillette. Había llegado un punto en que si me cortaba ya no lo hacía por dolor, sino por placer, me encantaba cuando veía mi sangre.  

¿Has tenido experiencias traumáticas en tu infancia o adolescencia?

Para los borderline siempre hay algo que nos marca. Cuando tenía 12 años, mis padres se separaron y eso  me afectó demasiado, pues luego de la separación el único que se hizo cargo de mi hermanos y de mi, fue mi papá. Nunca tuvimos una figura materna. Lo que más me afectó era que no teníamos una mamá que nos alistara para el colegio, que nos cocinara o nos diera consejos cuando lo necesitábamos . A mi eso aún me sigue doliendo. Ella nos abandonó sabiendo que mi papá, en esos tiempos, consumía marihuana, y pues fue irresponsable de su parte no hacer nada al respecto.