La palabra reelección no es para nada un neologismo dentro del orbe limeño. Nosotros, los peruanos que conocemos hasta de re-reelección en nuestra historia republicana, hemos desarrollado ese sexto sentido que nos permite advertir estas postulaciones. Susana Villarán no quiere ser ajena a este club selecto de alcaldes reelectos de Lima Metropolitana: Bedoya Reyes, Belmont, Andrade y Castañeda. Cabe resaltar que, a lo largo de la historia, edil existen postulaciones a la reelección como las de Orrego, Barrantes y Del Castillo que fracasaron en el intento. Esto demuestra que la reelección municipal no es una utopía teniendo en cuenta el fuerte aferro que la ciudadanía puede llegar a tener con ciertos candidatos, pero claro, siguiendo lineamientos que esbocen un futuro: reformas, obras, reificaciones, etc. Para Villarán esta campaña se le presenta cuesta arriba. No solo por los estigmas de la opinión pública que la cataloga como una vaga, que no trabaja, que es ineficiente, sino porque su principal contendor—Castañeda— le lleva varios cuerpos de ventaja según los sondeos de intención de voto.

Debe ser que Villarán ha estudiado bien sus posibilidades de conseguir quedarse en el municipio. Su 9 % en la intención de voto, según las encuestas, desdibujan cualquier intento frente al 50 % del “señor Comunicore”. Sin embargo, el poco peso de una tercera opción le daría la razón a la alcaldesa, ya que el único que presenta oportunidad de crecimiento —aunque mínima— es Salvador Heresi. De esta manera, se daría un mano a mano entre ambos equipos marketeros, un versus entre la honestidad y reformas que buscará vender la Alcaldesa, y las programaciones de obras a ultranza que ofrece Castañeda aparte de la polarización ya conocida. Una contienda en desventaja para Villarán, ya que deberá cambiar la estrategia con la que logró impedir su revocatoria. Una estrategia que movilizó a las bases de izquierda  para brindarle su apoyo, pero que contrariamente, terminó instalando al PPC en la municipalidad.

Situación que causó desavenencias con sus aliados luego de quedarse en el sillón municipal. Sumado a esto, su alianza con el desprestigiado partido de Alejandro Toledo nos lleva a pensar que será muy difícil lograr convencer a la gente a atreverse por Susana; incluso, a los que simpatizamos con ella nos costará hacerlo, ya que muchos consideran su postulación como una traición a su propia palabra. No obstante, Villarán será siempre la mejor opción  ante el peligro de volver a instaurar una corruptela en la municipalidad de Lima. Aunque la suerte parezca echada y el lema “Susana sí se atreve” se escuche en mudo.