Levantarse y quedar asombrado: MBL fugó de su arresto domiciliario. Sin anestesia, el gobierno boliviano confirmaba esta información en una conferencia de prensa, corroborando las sospechas de muchos peruanos, quienes no entiendan porque el gobierno peruano demoraba tanto la extradición de Belaunde Lossio. Repasemos algunos de los momentos más importantes de la gran actuación del Estado en esta novela policial.

La primera fuga

Luego de que se dieran a conocer las estrechas relaciones entre Belaunde y la pareja presidencial (fue su asesor de campaña en el 2006), así como los lobbies que este hizo para beneficiar a empresas como Antalsis S.A, se ordenó su captura el 29 de mayo de 2014. Como se esperaba, estaba como no habido, hasta diciembre de ese mismo año, cuando apareció en Bolivia pidiendo refugio, ya que se consideraba un “perseguido político” en el Perú. Según su versión, simplemente escapó por Desaguadero el 01 de diciembre, y luego se conoció que su orden de captura nacional e internacional estuvo desactivada desde el 25 de noviembre hasta el 27 del mismo mes.

El refugio denegado, la expulsión ignorada y la extradición soñada

Se dictó prisión preventiva en Bolivia contra el prófugo, la cual fue cumplida como arresto domiciliario. La CONARE (Comisión Nacional del Refugiado) rechazó el pedido de MBL, al no considerar que sea un perseguido político en el Perú. Se comprobó que el ex asesor había ingresado ilegalmente a Bolivia, ya que no existía registro migratorio de la entrada, por lo que las autoridades bolivianas procederían a la expulsión del involucrado en caso el gobierno peruano lo solicite.

Aquí empieza la actuación protagónica del Estado.

Bolivia le dio la oportunidad al Perú para solicitar la expulsión de MBL, con lo que este sería puesto en la frontera ni bien se apruebe la medida y las autoridades peruanas podrían hacer cumplir la prisión preventiva y juzgarlo. Pero no. El Ministerio Público decidió solicitar la extradición a Bolivia. ¿Qué significa esto? Qué, de ser aceptado el pedido, el prófugo solo podrá ser juzgado en nuestro país por los delitos estipulados en la solicitud, todo lo contrario a la expulsión (¡Qué gran idea! ¿no?). Para hacer aún más especial su papel, el pedido de extradición estuvo mal sustentado ante el poder judicial, por lo que el proceso se dilató aún más. Hasta que fue aceptada. Pero…

¿Dónde está Martín?

Estuvo cumpliendo arresto domiciliario en la casa de un allegado suyo, el “Curaca Blanco”, donde fue intervenido en un comienzo. Una casa junto a un bosque (muy hollywoodense la escenografía ¿no?). Ahí espero pacientemente que se resuelvan todas las demandas, apelaciones y demás procesos que lo involucraban, hasta hoy (24 de mayo). Prendí la televisión, y todos los canales transmitían en vivo la conferencia de prensa del gobierno boliviana, con un ministro afirmando que MBL no se encontraba en la residencia de su arresto. Todos lo esperaban (en especial Ollanta), todos lo sabían y quienes pudieron hacer algo (el gobierno peruano) no lo hicieron. Es muy sospechoso como dilataron el proceso, como hicieron todo lo contrario a lo que podían (y debían) hacer y, aún más raro, como en el caso Orellana, el mismo ministro del Interior (el queridísimo Urresti) fue hasta Colombia a verificar la situación del detenido. En este caso… nada está claro.