El conflicto de la humanidad de los pasados irresueltos es el tema central de la obra de Atom Egoyan. Puede estar influenciado por su historia, su prominencia Armenia, este país atizado por años en conflicto tiene grave influencia dentro de su vida y su arte, como lo explicó durante la clase maestra que dio en Centro Cultural de la PUCP con motivo del XXI Festival de Cine de Lima.

No es fácil hacer el cine que él hace, esa mezcla entre cine de autor y cine comercial trasgrede una delgada línea de subjetividad que dentro de ambos parámetros de la industria puede llegar a ser muy criticado. Sin embargo, como en cada película, Atom hace muestra de su maestría y nos regala cine de alta calidad.

En una ciudad con la propuesta cultural como la de Lima, la llegada de un autor de este peso no es cosa del día a día. Mejor dicho, es un lujo que el creador de “Exótica”, “Cautiva” o “Ararat” nos visite. Durante la clase maestra respondió preguntas del público y de un panel de entrevistadores con profesionales del mundo de la escena como Alberto Ísola. Atom respondió preguntas de forma magistral, aquí algunos fragmentos de la charla:

¿Es posible encontrar justicia a pesar de haber pasado por atrocidades en la vida?

Podría ser posible, pero siempre y a veces no llega la justicia. Cuando eso sucede, la persona tiene que vivir con una suerte de traumas de su pasado y tratar de sortear estos de diferentes maneras. Siempre buscamos justicia, pero el acceso que la gente tiene a esta es siempre complicado, debido a diferentes temas políticos o legales. Eso no significa que el problema desaparezca.

¿Cómo describiría la memoria en los personajes que han sido violentados?

La memoria puede ser reconstruida a través de lo que uno necesita en un momento específico, pero también, a través de la forma de interpretar la historia. A veces puede ser un proceso fútil, que no debería, pero termina siendo abierto a la interpretación cuando es algo colectivo. Es como una negociación de lo que pudo o se cree que sucedió. El problema surge cuando alguien se siente excluido de esa historia, cuando sus sentimientos no son cubiertos por lo que se cuenta.

¿Considera que, a través del cine, el público puede experimentar justicia?

Creo que hay historias específicas que pueden representar lo que se ha vivido. En ese caso, sí, el cine lo logra (sentimiento de justicia). No es necesariamente la misión de lo que hago, porque no busco generar una catarsis colectiva, pero la gente a veces lo interpreta así. Ese es uno de los problemas que surgió con “Ararat”, cuando mi comunidad armenia terminó sintiendo una catarsis.

Atom Egoyan junto a su esposa, la actriz Arsinée Khanjian.

Otra pregunta del público que me llamó la atención fue si él se consideraba a sí mismo con un outsider dentro de la sociedad y el mundo del cine. Su respuesta dio a notar que él se sentía así. El modelo del outsider es muy utilizado desde las ciencias sociales, este representa al habitante de una sociedad que no se siente identificado con ella o no siente que conforma algo dentro de su rol social. Es curioso esto, ya que en su cine siempre trabaja con personajes que viven en este límite entre “outsiders” e “insiders” , de los que están afuera y quieren pertenecer a algo, o los que viven plácidamente dentro y buscan escapar.

Por último, volver a recalcar el lujo que significa la presencia del invitado en el Festival de Cine de Lima. Atom es uno de los cineastas contemporáneos más importantes y poder escucharlo es un placer.

Para seguir su recorrido por la ciudad y escuchar su clase maestra pueden entrar al Facebook del Festival donde podrán encontrar mucho más contenido:  https://www.facebook.com/festivaldelima/