Un informe comparativo publicado por Fepucp daba cuenta de que en la PUCP el acceso a beneficios por parte de sus deportistas era más restringido en comparación a otras dos  universidades privadas. Los protagonistas nos cuentan más sobre ello.

Los deportistas calificados manifiestan su descontento frente al ineficiente apoyo que les brinda la PUCP. Joss Colchado (fútsal), Sergio Alarcón (natación) y Guillermo Herrera (atletismo), cuentan la verdad de los “privilegios” que la universidad les ofrece. Cabe resaltar que, según un informe comparativo sobre las ventajas para el deportista, la PUCP fue la que presentó más deficiencias. [Para más información sobre esto revisar la nota Así no juega la PUCP]

Alarcón y Colchado explican detalladamente cómo varían las diferencias en cuanto a beneficios de acuerdo al desempeño del deportista. Un primer grupo lo conforman los seleccionados que compiten en nombre de la PUCP, pero que no logran obtener una medalla. Estos obtienen la indumentaria, una cena de fin de año en La Bistecca y – solo si participaron en al menos dos juegos en el campeonato interuniversitario – un vale de compra de 70 soles en alguna tienda por departamento como Saga Falabella o Ripley. En cambio, los que logran el podio en su competencia respectiva obtienen todo lo anterior más un bono alimenticio y de libros.

Los tres deportistas entrevistados consideran que el bono alimenticio, que incluye la posibilidad de acceder de manera gratuita a un menú universitario o un plato nocturno, tiene un alcance limitado y no funciona en la dieta de los deportistas. “En el 2017-2 subí ocho kilos comiendo solo el menú de la universidad”, confiesa Alarcón. Joss y Guillermo, por su parte, indican que rara vez hacen uso de este bono. Al igual que otros deportistas, se ven obligados a traer sus propios alimentos, los cuales contienen la cantidad necesaria de calorías que necesitan.

Ellos solicitan una revisión del menú a cargo de un nutricionista externo a la comunidad PUCP. “Aunque Católica [PUCP] diga que la comida es revisada por nutricionistas, nosotros sabemos que no es así”, menciona Sergio. “50% de carbohidratos [en la porción] no es lo correcto”. Ante esto, Joss propone que haya un menú realmente balanceado, tanto para un deportista como para cualquier otro miembro de la comunidad PUCP.

MATRÍCULA

En la PUCP, los deportistas deben participar de la matrícula regular en la cual compiten por cursos y horarios con el resto de alumnos. Es necesario que los deportistas destacados posean un PPNE alto para poder elegir un horario conveniente. “[Pero] Es difícil mantener un PPNE alto porque los entrenamientos me demandan mucho tiempo”, señala Guillermo.

Un problema usual que se genera es el cruce de las clases con los entrenamientos. “Nosotros dejamos de estudiar para entrenar […] Se complica que todo el equipo esté reunido en las prácticas por temas de tiempo y cruce de horarios. Esto nos perjudica en las competencias”, menciona Colchado.

FALTA DE EMPATÍA

Los deportistas destacados afirman que existe un descuido hacia ellos por parte de la comunidad universitaria. Alarcón y Colchado mencionan que, a pesar de su constante comunicación con el jefe de la Oficina de Servicios Deportivos, Nicolás Bakovic, los grandes cambios no ocurrirán sin el apoyo de la Oficina de Presupuestos, que pertenece a la Dirección Académica de Economía (DAE). Asimismo, creen que el propio alumnado debe ser el que reclame los beneficios; sin embargo, tampoco han encontrado apoyo entre sus propios compañeros de clases. “Los alumnos de la católica son egoístas, pero cuando llega Interfacultades nos piden que juguemos para sus equipos” asevera Joss.

Esto se ve, por ejemplo, con la poca presencia de público cuando los seleccionados de la PUCP compiten contra los de otras universidades. “A veces los alumnos ni siquiera saben que la universidad está jugando. No hay barra. Es desalentador cuando llegas a un partido, [y] a pesar de ser local, todo el polideportivo es de la UPC” indica Joss. “Tener a gente que te esté mirando es una motivación muy fuerte”, agrega Sergio, quien está convencido de que no existe una identificación con el equipo por parte de la comunidad PUCP.