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Es un serio problema de irregularidad el que está pasando nuestro campeonato. Alianza tiene un serio problema que ni Cristal ni Universitario pueden, hasta ahora, superar. A Garcilaso le faltan dos partidos en los que, si los aprovecha, puede ser el único puntero del campeonato. Vallejo se acerca poco a poco a la punta junto con Huancayo. Por abajo de la tabla, la universidad San Martín se recupera, mientras que Gálvez y Comercia siguen sin levantar cabeza. En el medio, y lo digo con toda reserva, los equipos están cómodos. Esto lo digo porque en las últimos fecha Aurich solo subió de 13 a 14; UTC, Melgar y Pacífico no pasan a los chiclayanos, como si seguirlos fuera su principal objetivo y nada más. Universitario tendrá que esperar hasta el miércoles para demostrar a sus hinchas que se recuperará de la caída de la fecha pasada, mientras que la irregularidad de Cienciano puede ser aprovechada por el León de Huánuco. Así, la tabla no se mueve mucho, algo impresionante puesto que un equipo como San Martín ya debió haber salido del fondo, Cristal ha tenido todas las chances para ser puntero ahora (al igual que Universitario) y el medio, como casi nunca en los comienzos de temporada, el medio no se ha movido mucho.

Este fenómeno es raro, pues generalmente los equipos grandes aprovechan la oportunidad de derrotar a sus similares (como el caso de Cristal, Alianza y Universitario) y los equipos chicos generalmente aprovechan la localía. Pero en este caso nada de esto sucede, es más, es casi lo contrario: pareciera que todo es arreglado, que se han puesto de acuerdo y, si esto no es cierto, todos están cómodos con sus posiciones en la tabla. Es cierto que hasta ahora la complejidad del campeonato y su paridad hacen que todos sufran con goleadas y partidos con marcadores volteados (todos sin excepción), pero no pueden explicar la irregularidad de la mayoría de equipos. Y no la pueden explicar porque lo que hace irregular a un equipo no es un factor externo, algo tiene que estar pasando necesariamente dentro del club para que la buena o mala racha de un equipo se vea cortada. Buena o mala puesto que si el equipo es malo o bueno siempre perderá o empatará o ganará o empatará, empero si pierde y gana alternadamente, hay un problema actitudinal, dirigencial u otro que trataré de explicar.

Los casos de Alianza, Universitario y, tal vez, San Martín para mí están relativamente claros. Su irregularidad puede ser explicada solo por dos factores que son los siguientes: argolla dentro de los planteles o problemas dirigenciales muy serios. Mucho ha afectado negativamente la asunción de cargos de los administradores temporales en tienda crema y en tienda blanquiazul. Es cierto que los presidentes de ambos clubes en tiempos anteriores eran corruptos, sin embargo, la salida abrupta y la nueva administración impuesta mueven muy fuerte las bases institucionales, pues las personas entrantes no tienen idea de lo que es, vale y significa el club para los hinchas, jugadores e historia peruana. Esa salida y entrada abruptas significaron dos cosas, una buena y la otra mala. La buena es la recuperación económica del club; la mala, que se forman argollas dentro del club con la finalidad de que no los boten. Y, aunque esto último siempre pasa, ahora sucede con mayor frecuencia. Jugadores como Quinteros, Villamarín, Forsyth, Galliquio, Torres, Gonzales, etc. siguen jugando y hasta son titulares cuando su rendimiento es muchas veces bajo[1]. Recordemos lo que sucedía con Montaño en Alianza hace unos pocos años: siempre fue titular, a pesar de tener mala temporada. En la segunda y tercera final del 2011, se la pasó caminando, y nunca fue cambiado.

Universitario tiene sin embargo un plus, en las finales del 2009 (y toda la temporada), Solano logró que la “U” salga campeón. Sin embargo, salido en el 2010 y entrado como técnico al año siguiente, las argollas se vieron nuevamente. Lo cual explica las flojas temporadas en tienda crema en 2010 y 2011. Rainer Torres nunca emigró a Brasil, Galliquio nunca más se fue de tienda crema y lo mismo con “toñito” Gonzales. Lo que no quiero en este escrito en criticar ni mucho menos insultar, pero lo que quiero es mostrar lo que sucede y dar mi punto de vista, el cual es el siguiente: las argollas calan de una manera tan importante en el pensamiento de los nuevos jugadores (jóvenes y recién llegados), que cuando crecen hacen lo mismo y el ciclo no se acaba. No hay mano duro de parte de los dirigente, y así como el ejemplo de los “compadres”, sucede en casi todo equipo de fútbol peruano, hasta en las ligas distritales, lo he vivido. Jugadores que no juegan porque la argolla en el plantel (y a veces, lo que es más triste, en la dirigencia) es la que decide quién va a la banca y quién no. El técnico muchas veces está solo para hacer las estrategias.

Así, he tratado de explicar la irregularidad de los equipos peruanos debido a las argollas y a las dirigencias. Entonces no va a una cuestión solamente de argolla, sino también de mano dura y corrupción. Si los dirigentes se dan el lujo de hacer tal cosa, con mucha mayor razón los jugadores. No importa ya la hinchada, no importa ya el bienestar del club. A la dirigencia no le interesa un comino que el equipo gane con tal de que ellos se lleven su parte. Con el respeto que muchos honrados dirigentes se merecen: al que le caiga el guante que se lo chante. La irregularidad así de los equipos se hace cada vez más notoria.

Explico entonces de esta manera la irregularidad: falta de actitud (o como se diría en el ámbito deportivo, de sangre), argollas dentro de los clubes, falta de mano dura en las dirigencias y corrupción dentro de estas. No se puede obviamente extender a todos los clubes, pero la irregularidad está de parte de todos, lo cual explica por qué la tabla no se mueve mucho. Esperemos que los equipos suban sus niveles, y que las buenas o malas rachas no se corten por ineptitudes administrativas. Nadie quiero eso ni en el fútbol, ni en el deporte ni en cualquier otro lugar.

Por Samuel Abarca
Miembro de Letras al Mango

 

 


[1] De esto no tengo pruebas (de que formen argollas); no obstante, es notorio. De todas maneras, lo digo con todo el respeto que se merece la dignidad de estos jugadores.