A lo largo de varios años, siempre dentro de los ciclos económicos, se habla de si el nivel de pobreza ha disminuido o aumentado. El método que se utiliza para medir esta variable macroeconómica es el de la línea de pobreza. Grosso modo, el método consiste en poner cierta cantidad de dinero como filtro para determinar la cantidad de personas pobres en un espacio determinado. Para ser más ilustrativos: supongamos que 300 soles es el dinero para determinado filtro, si una persona gana 299 es considerada pobre, pero si gana 301 deja de serlo. Ahora bien, el método es usado internacionalmente, y al margen de las críticas matemáticas y económicas, me gustaría criticar cosas puntuales de este método, no en base a su estudio si no a su aplicación.

Un gobierno asistencialista puede “ayudar” a personas de escasos recursos con dádivas en sumas de dinero, lo que actualmente se llama programas sociales. Entre los más reconocidos está ‘Juntos’, que otorga una cantidad de dinero a las familias más pobres. No estoy en contra de estos programas, por el contrario, si se puede mejorar la vida de las personas mediante este método, bienvenido sea. Mi crítica radica en que a veces las políticas asistencialistas no llegan a ser sostenibles económicamente con el tiempo, o por el contrario, un gobierno siguiente, por cuestiones políticas, decide dejar fuera de funcionamiento dicho programa social. Cuando esto ocurre, la mayoría de personas ya asume el ingreso de este programa social como un ingreso fijo, así que al quitarlo, el nivel de pobreza aumenta bruscamente.

Por otro lado, la cuestión asistencialista es tan grande, que se puede llegar a convertir en populismo. Entiéndase por populismo aquel tipo de gobierno que para recibir el respaldo popular cuando va a tomar una decisión dura, decide otorgar estas propinas con el fin de apaciguar a su masa urbana. No tengo un ejemplo más claro que la Venezuela de Hugo Chávez, un gobierno que se dice ser anti-imperialista, de izquierda… promueve tales formas políticas para controlar a su población. Es peligroso, pues se usa información falaz, argumentando que la pobreza se redujo y aumentando su popularidad.

En conclusión, si bien el método representa un gran indicador, su forma de uso puede ser aprovechada de manera dolosa a favor del Estado. Por eso argumento, y siempre lo haré, que mejor que una política asistencialista, deberían incentivarse políticas de mejora de la calidad de trabajo y del aumento de trabajo, para evitar que caiga de golpe en casos extremos. La pobreza se debe eliminar trabajando y no regalando plata, que lo único que genera a largo plazo es un gasto público y un aumento en la inflación, pues la capacidad de consumo tiende a aumentar, lo que encarece los precios.

“No le des pescado al hombre, enséñale a pescar.”