¿Qué nos dicen los videos motivacionales? “Sigue tus sueños”, “Sueña y hazlo”, “Atrévete”. Básicamente, esas son las ideas fuerza que transmiten los medios. Desde “Asu Mare” hasta “En búsqueda de la felicidad”, la idea de constante positivismo está a la orden del día. La sangre peruana abunda de genes emprendedores: lo llevamos dentro. Pero, ¿qué tan ciertas son estas fantasías para los jóvenes? ¿Podemos extender esta efusividad al contexto mundial?, ¿cuál es la realidad en el contexto mundial? Andrew Hill, del Financial Times, da algunas luces al respecto.

Hill recuerda cómo los demógrafos, los marketeros y los futurólogos marcan la agenda de la generación de la revolución tecnológica. Entre los “objetivos” destaca uno en particular: “cambiar el statu quo del mercado laboral”.

Es una meta razonable, en razón de las caracterizaciones que se le hacen a la Generación Y: dispuesta a los cambios, los nuevos desafíos y optimista. Sin embargo, el discurso no se percibe en la realidad.

Más allá de que el nivel de ingresos se ha estancado en los últimos años e incluso se ha reducido, yendo gran parte de la “tajada” a las empresas, la situación de los jóvenes en el mercado laboral es preocupante. Hill se basa en la serie “La clase de la contracción” del diario en el que trabaja para ofrecer la siguiente semblanza: “los jóvenes pagan más por su educación y ganan menos que sus predecesores”. Los ecos de las luchas estudiantiles de Chile llegan de inmediato. Como se recordará, ellos movilizaron a la sociedad chilena exigiendo una reducción importante del costo de la educación superior. Gran parte de ellos, terminada la universidad, tienen que pagar cuantiosas sumas por los préstamos que se hacen para cubrir tal enseñanza. En el Perú, la situación no es tan distinta.

Los jóvenes, del rimbombante mundo del marketing, se dan de cara con la realidad, según Hill: largas horas de trabajo y poca tolerancia a la inexperiencia. En el contexto nacional, los practicantes de diversas carreras en entidades del Estado, ONG’s o estudios de abogados pueden dar fe de ello: sueldos magros, pésimas condiciones laborales y nulas expectativas en el centro laboral. Resistir o unirse al enemigo son algunas opciones para alcanzar el ansiado puesto y lograr la seguridad laboral.

Pero no es que los jóvenes estén poco capacitados para el trabajo. De acuerdo a los resultados que tiene Andrew Hill, los ejecutivos de las empresas que requieren de los servicios de estos jóvenes de la “Generación Y” son reacios a establecerles oportunidades de ascenso. Para ello recuerda el testimonio de Iam Cheshire, ejecutivo de una empresa multinacional británica. Cheshire relata que en una encuesta realizada a 300 de sus principales directores, los mayores de 30-40 años se niegan a transmitir su experiencia de trabajo. En la otra orilla, los jóvenes del “compartir” de Facebook la tienen difícil. Más o menos las palabras de Hill podrían resumirse del siguiente modo: “A los jóvenes de la Generación Y se les exige la tremenda tarea de cambiar el mercado de trabajo, pero ellos están más preocupados en conseguir un trabajo de acuerdo a sus expectativas.

En conclusión, Hill, luego de dar repaso a datas, reflexiones y estimaciones de investigadores de la situación de la juventud en edad de trabajar, ve a los principales jefes de empresas como contrarios al recambio generacional. Estos mantienen sus puestos de poder y cierran puertas para la escalada de puestos en las grandes empresas a los jóvenes. En paralelo, ellos son bombardeados con máquinas de sueños. Por cierto, la penosa situación se extiende al inmenso bloque de trabajadores en el mundo. No solo es un problema generacional entonces. Si no, de relaciones de poder dentro del sistema económico más poderoso: el privado y multinacional.

 

Fuentes: Gestión, El Comercio

 

26-11-13