No estaba en mis planes escribir este artículo. De hecho, intenté mantenerme lo más alejada de cualquier alusión a la tan esperada fecha por dos razones. En primer lugar, me parecía aburrido hablar sobre una película romántica en San Valentín; y en segundo lugar, no quería seguir ser parte del consumo desmedido en estas fechas. Hace apenas unas horas, salí a las calles y las hallé repletas de parejas, familias y los ya conocidos vendedores que aprovechan todas las oportunidades para hacer negocio, lo cual no está mal. Sin embargo, debemos recordar que estas son fechas para pasarla bien con lo que tengamos a la mano, no se necesita de una majestuosa cena en un lujoso restaurante ni un pomposo regalo. Nos sorprendería saber que encontramos mayor placer en las actividades más simples con aquellos a quienes amamos, que en un centro comercial abarrotado en el que apenas nos sentimos cómodos porque podemos hacer muy poco.

Ver una película en estas fechas  puede ser de lo más satisfactorio. No se necesita ir al cine para eso y no lo pensaría mucho, la verdad. A propósito del estreno de “Cincuenta sombras de Grey“, la idea no es muy buena que digamos. Con mucha suerte conseguiríamos entradas y todo estaría tan lleno que terminaría por estresarnos. Por esa razón no encuentro nada más reconfortante que la tranquilidad de nuestro hogar y mucha comida. Helado en cantidades industriales, palomitas, refresco y las personas más queridas a nuestro lado es lo que necesitamos para pasarla bien. Y si no queremos perder para nada el espíritu de la fecha, podemos elegir una película romántica. Es así que decidí escribir sobre un clásico del cine de los últimos cincuenta años, una cinta que todavía tiene su espacio en la retina de aquellos que la vieron en su estreno. Si no la han visto aún es la oportunidad perfecta para hacerlo y si ya lo han hecho, verla de nuevo no hace daño. Me refiero a “Love Story”, adaptación del bestseller del mismo nombre de Erich Segal.

“Love Story” ha marcado un hito en la historia del cine.  Además, es un referente para las películas románticas posteriores y ha servido de inspiración para numerosas novelas y series. Poseedora de una extraordinaria banda sonora, “Love Story” debe estar en nuestra lista de películas infaltables en una colección.  Personalmente, es una de mis películas favoritas y ha influido profundamente en mi forma de ver la vida y las relaciones.

Estrenada en 1970 y dirigida por Arthur Hiller, cuenta con las actuaciones de Alí MacGraw y Ryan O’Neal en los papeles principales. Este clásico narra la historia de amor de dos jóvenes universitarios de Harvard, quienes saltan las reglas de las clases sociales y luchan juntos a través de los obstáculos. Alejado de los clásicos finales felices, “Love Story” revolucionó de cierta manera el cine romántico de su tiempo y fue un taquillazo internacionalmente.

Sin embargo, no debemos olvidar que esta no es solo la típica historia de dos jóvenes enamorados, sino también del amor fraternal, de los problemas en el seno de una familia acomodada y la felicidad en la sencilla cotidianeidad de una familia humilde. “Love story” nos da una gran lección de vida a todos. La protagonista, Jennifer, una joven extrovertida, inteligente y con una gran pasión por la vida nos enseña a luchar hasta el final por lo que queremos.  Su contraparte, Oliver, es un gran complemento y juntos nos demuestran que una historia conmovedoray profunda puede ser contada de la manera más simple.

Las actuaciones son buenas y la banda sonora es, reitero, excepcional.  “Love story” se distancia de los convencionalismos y nos muestra  lo más puro de estar con la persona querida y la esencia misma del amor.  Porque, tal como dice Jenny, “Amor significa no tener que decir  nunca lo siento”.