Otra vez mis pasos me han llevado
al mismo lugar de aquella vez
y una nostalgia infinita
me ha embargado el alma.

 

Otra vez sin proponérmelo siquiera,
otra vez te han hallado lábil.
¡Alma afligida y sensitiva!

 

Tu terquedad que conmociona
ante cualquier indicio de un recuerdo feliz,
que sin darse cuenta se ciega
ante el hecho de ser un vivo presente.

 

¡Ay! … alma prematura,
una vida nunca podrá alcanzarte
para entender.

 

Hay cosas, alma mía, hay cosas
que ya no deseo sentir.
Pero, ¿ cómo hacerte entender
que por ahí ya no quiero caminar?