La política peruana vuelve a mancharse (una vez más) por una serie de ataques propagandísticos. Estos comerciales podrían haber funcionado unos treinta años atrás como un psicosocial que hubiera cambiado el destino de la polìtica peruana. Si le preguntamos a alguien que vivió la campaña de los noventa, nos dirán que el “Pink Floyd” del APRA desencadenó en la victoria del Fujimorismo. Sin embargo, los spots preparados por Solidaridad Nacional y el APRA esta semana pareciera que fueran prototipos reciclados de la propaganda republicana estadounidense de la segunda mitad del siglo XX.

¿De dónde viene esta idea que podría ser descabellada? La verdad es que no. Veamos primero la propaganda de Solidaridad Nacional. El uso de una serie de imágenes – que en un principio no tendrían conexión – no es algo innovador. La única diferencia es que este comercial busca relacionar (en este escenario apocalíptico de la política peruana, maquinada tras el cierre del Congreso)  un “nuevo” intento de la Izquierda Comunista de apoderarse del Perú. Bienvenidos a un nuevo intento del comercial de la “Convención” de Nixon de 1968.

“Convention” (Comercial de campaña de Nixon, 1968) (Fuente: The Living Room Candidate)

Mismo juego visual: uso de imágenes, que en este caso representan al partido Demócrata (con imágenes directas del rival, Robert Humphrey) con los problemas sociales de aquella época: Vietnam, pobreza, disturbios raciales, entre otros. ¿Cuál es la idea principal? Responsabilizar al gobierno de turno y colocar a Nixon como el cambio y solución a estos problemas. Fue una propaganda efectiva en aquel tiempo, al punto que los Republicanos ganarían a los demócratas.

Claro está que en el Perú actual no tendría el mismo efecto, aunque el paralelismo es más que claro: Los dos comerciales buscan presentarse como una solución (Solidaridad Nacional / Republicano) ante una amenaza (Comunismo – Problemas sociales) . Sin embargo, los dos comerciales se enfocan en presentar al rival (Vizcarra/ Humphrey) durante un poco más de tiempo para demostrarlo como el culpable de lo que sucede.

No obstante, las agencias publicitarias peruanas (que ojalá no sea la hegemónica) parece que está añorando los mejores tiempos de la propaganda estadounidense; tal como el APRA, sus mejores tiempos de psicosociales ochenteros. Antes de cerrar la semana, la ONPE decidió censurar un nuevo comercial, que tenía como finalidad atacar al gobierno “Vizcarrista”.

La curiosidad (y por qué no paralelismo) inicia al segundo dieciséis: “Tenemos un gobierno incapaz” (junto a la imagen de Martín Vizcarra). Si Michael Dukakis (candidato demócrata en 1988) viera este comercial, apuesto que pensaría en el comercial de la “puerta giratoria”, creada por la campaña de Bush.

“Revolving door” (Comercial de capaña de Bush, 1968) (Fuente: The Living Room Candidate)

El “America can’t afford that risk” es tan igual al “Basta ya” del final del comercial aprista. Los dos tienen como finalidad culpar el plan de gobierno del rival (salvo que Dukakis no tuvo que enfrentar la inexistente crisis anémica que ronda el Perú del Siglo XXI). Tanto el del APRA como la “Puerta Giratoria” buscan demostrar la incapacidad de los planes ejecutados de sus rivales. Dukakis tenía el fantasma del “Furlough Program” (salidas de fin de semana a reos con condenas de primer grado), el cual lo iba a perseguir hasta el final de su carrera polìtica. Sin embargo, a Vizcarra le aplican (incorrectamente) una serie de hechos (hasta anémicos) que vienen de gobiernos anteriores.

Estas han sido dos propagandas que tienen como finalidad atrapar a un público a través de psicosociales. Sin embargo, parecen ser copiadas a las versiones norteamericanas, que han perdido su finalidad y han terminado en provocar gracia en los que lo han visto. Agradezcamos que aún no han llegado a ver la propaganda británica.