Brasil 2014 llegó a su fin con un justo campeón, de los más justos que se hayan visto. Con gol de Gotze, los bávaros consiguieron su cuarta copa tras doblegar en tiempo suplementario a Argentina. Los dirigidos por Joachim Lowe, a lo largo del torneo, fueron claramente el equipo más trabajado, con el plan claro y elaborado desde hace más de cinco años. Los bávaros revolucionaron el jugo agresivo y físico que los caracterizaba y hoy el control del balón y la movilidad de sus hombres son la base de un equipo dinámico y vertical que mantiene la rudeza para apoderarse del balón y ser, así, el equipo más compacto que se ha visto en Brasil. Llegando a instancias decisivas desde Corea-Japón 2002, los alemanes se convirtieron hoy en el mejor equipo del Mundo tras doblegar a Argentina y coronarse campeón del mundo tras 24 años.

La final prometía emociones y sí que las tuvo por ambos lados. El mítico Maracaná recibía a dos equipos que por tradición y reciente actualidad han generado rivalidad con el anfitrión del torneo. Alemania en la previa era favorita, la impactante goleada ante Brasil reafirmó el perfil de máximo candidato que se manejaba antes del Mundial y que por la localía de los cariocas cambió de manos para muchos. Argentina llegaba luego de un enorme sacrifico ante Holanda a la que derrotaron por penales y sin la presencia de su mejor jugador, Ángel Di María, a causa de una lesión desde cuartos de final. El inicio del primer tiempo fue dominado por Alemania, la posesión del balón se daba en campo argentino, pero la insospechada solidez defensiva de los dirigidos por Sabella relucía en cada ataque alemán. Alemania no solo se veía neutralizada por la consistente marca, sino también peligrosamente dañada en defensa  por escapadas de Lavezzi por el sector derecho. Eran minutos en el que el rol de cada equipo era claro; por un lado, Alemania llevaba la propuesta ofensiva, mientras que  Argentina esperaba un contraataque que le brinde la posibilidad de abrir el marcador. Sin embargo, la más clara hasta ese momento la tuvo Higuaín, el delantero de Nápoles que se encontró con el balón en el área tras error en la defensa y remató flojísimo para desgracia de los albicelestes. A poco de culminar los primeros 45 minutos, Howedes estrella el balón en el palo y así terminó un primer tiempo que era previsible en la previa.

Sabella adelantó las líneas del equipo argentino para la segunda mitad y Messi tuvo un claro encuentro con Neuer, pero remató desviado. Argentina perdía claras oportunidades de ponerse adelante en el marcador, sin embargo, no concretaba; mientras que Alemania seguía provocando ocasiones con Kross y Ozil como generadores de juego, pero sin profundizar y dañar el arco de Romero.

El partido llegaba a suplementarios y el estado físico de los alemanes era superior al de los argentinos. Así, tras combinación entre Shurrle y Muller, Romero salva su valla con gran reacción. Sin embargo, lo que marcaría distancias con la Copa para Argentina fue el error en la defensa alemana que permitió que Rodrigo Palacio se encuentre frente a frente con Neuer y le sombree el balón, pero este se pierde por un costado y el silencio se fue apoderando de las gargantas sudamericanas. El segundo suplementario parecía trasladarnos nuevamente a la tanda de penales que fue bien manejada por Argentina frente a Holanda, pero en una escapada de Shurrle por izquierda, centra para  Mario Gotze y este con gran habilidad baja de pecho el balón y define cruzado ante Romero para que el grito de gol más importante y esperado por Alemania sea arrojado tras 24 años de tristes aproximaciones. Luego del gol de Gotze, Argentina buscaba llegar a Neuer, pero la solidez de Hummels y el sacrificio de los volantes se lo impedían. El encuentro culminó con tiro desviado de Messi- que apareció muy poco en esta final- y que corona a Alemania como campeón del Mundo.

De esta manera finalizó Brasil 2014, uno de los mundiales más espectaculares de la historia- no solo por la inversión- con resultados imposibles  como la gran campaña de Costa Rica a cargo de un conocido Jorge Luis Pinto; la polémica eliminación temprana del último campeón, y la goleada sin precedentes que recibió Brasil en su eliminación a manos del futuro campeón. Rescatable es lo de Argentina que pese a sus limitaciones de mitad de cancha hacia atrás, Sabella supo armar un equipo que fue de menos a más y que sorprendió con la solidez de su defensa y la entrega de un caudillo como Mascherano. Sin embargo, en la final chocó con Alemania, una nueva Alemania, un equipo en toda la dimensión de la palabra, que juega y recupera con la misma intensidad y vehemencia  para sanear los dolorosos resultados de los últimos mundiales y que hoy reafirman la contundente frase de Gary Lineker: “El fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan once contra once, y siempre gana Alemania”.