La hora estaba avanzada,
y un silencio absoluto
parecía haber llenado el lugar.
El piano, al fondo del salón,
permanecía silencioso y estático;
el aire ya no traía melodía y las manitas
virtuosas parecían no volver.
Piano triste, triste piano, la primavera
se ha vuelto un poco dura para ti;
pero piano, ya pronto, llegará ese día en que otra vez,
unas jóvenes manos, al posarse sobre ti,
al tratarte por curiosidad, queden enlazadas a ti.