I

Es por la puerta “falsa” de Jr. Lampa que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) permite el paso a gente que quiera entrar al debate que organiza entre jóvenes que se candidatean al Congreso. El vigilante, joven, se olvidó el uniforme camuflado pero no las malas maneras. Casi tenso, mandoneaba: “Uno por uno”.

Ahí mismo, en donde estaba, un periodista apático y su camarógrafo me decían que el tío Marco Aurelio seguía asistiendo lúcido a la chamba. Tras un rato pasaron y luego nos salió al encuentro una trabajadora que, pidiendo disculpas, dijo que solo entraría la gente en lista. Un joven cabellilargo, de esos que siempre andan por ahí, cesó de hacer sus arengas partidarias y pegó la molestia al cielo. Cogió lo que era un celular imaginario, timbró –así lo decía a ciegas– y esperó que le devuelvan la llamada. Una vez que lo llamaron comenzó a sacar cebollas y ajos en minimalistas versiones. De ahí le dijo a la trabajadora: “La denunciaré penalmente”. “Se lo haré llegar a mi jefecito Acuña”, remató intimidante. “Hágalo pues”, le repusieron digna. No pasó el joven y se fue siguiendo y ofreciéndoles cerveza a lo que él creía su portátil: en realidad, un par de mujeres y un joven que le siguieron la corriente todo el rato.

II

Faltaba gente, por eso este cronista pudo entrar. Por un conducto con paredes parecidas a un computador de los noventa paso para llegar al pequeño auditorio. Ni bien me siento, me paro. Una joven agraciada está dando cuadernos, brazaletes y esos líquidos con alcohol que huelen rico y están usando las mujeres.

Desde mi sitio, de regreso, un fotógrafo que muestra una cola muy extendida y enlazada que proviene de debajo de su nuca toma fotos. El periodista de canal 7 deja ver sus aburridos cachetes por la cansada presión de su mano. Mónica Delta habla de democracia desde una pantalla plana. Un camarógrafo se ríe cuando al filmar uno del público saluda a su mamá.

En la parte de atrás, los castigados: ahí esperan los noveles candidatos. En la parte izquierda del auditorio dividido en dos se oye un pedido:

–Oiga, señorita, ¿Ud. cree que mi enamorada pueda entrar? Como falta un poco de gente…

–Oh, sí –responde la servicial trabajadora del JNE que pidió no ser identificada–, pero calladitos eh…

III

24 minutos tarde, a las 5:24 recién empieza el protocolo del debate. Se presentan a los promotores y una señora habla de escuchar las ideas de los jóvenes como forma de combatir la generalizada apatía hacia la política. A su lado hay un señor de entradas y camisa blanca. Parece ser del PNUD y habla de un programa en el que solo hay jóvenes de 20 a 30 años. Sugiere que los jóvenes se dejen oír, llama a que los políticos les oigan esa voz. Mientras habla, una señorita le sonríe a alguien que parece estar a la altura de aquel.

Cuando termina, se escucha un lenguaje prohibitivo: participación del público, excederse en el tiempo –igual el micrófono se inhabilitará–, no perturbar el debate si hay desacuerdo, no contestar el celular: apagarlo.

Cuando aparece la moderadora, Laura Grados, miembro de Utero.pe, desfilan por el medio del auditorio de humildes dimensiones Wilfredo Barrionuevo, número 30 del Partido Humanista de Yehude Simon. Indira Huilca, hija del sindicalista asesinado Pedro Huilca, número 3 y es del Frente Amplio de Verónika Mendoza. Karla Quiñe, número 23, por el desconocido partido que presidencia a Francisco Diez Canseco, Perú Nación. María Celeste Chamochumbi, número 31 por Fuerza Popular de Keiko Fujimori. José Coveñas, número 27 y perteneciente a Democracia Directa, del líder rondero Gregorio Santos.

IV

El institucionalismo es la primera temática: “¿Qué cambios proponen para mejorar la institucionalidad política de los jóvenes”?

Empieza Barrionuevo. Él propone la creación de un instituto nacional de juventud y de cultura de paz, este articularía los programas de los gobiernos nacionales y tendría un plan nacional de juventud.

–Viva el amor –se oye cuando la enamorada logra el ingreso y el fotógrafo olvida a estos candidatos jóvenes y la besa.

Indira Huilca habla de la exclusión y la discriminación como males de un problema integral del gobierno, dice que se reformará el Estado y se velará por la participación de las poblaciones vulnerables peruanas. Indica que el Consejo Nacional de la Juventud ha venido siendo “progresivamente desactivado” y que se apelará a la articulación de políticas de proyección juvenil.

Karla Quiñe inicia con suavidad. Da una reflexión sobre la política: dice ser atosigada por la farándula y esos políticos reciclados que “se pintan la cara de rojo y blanco” para elecciones. Dice que se enfocará en sectores de educación, salud, trabajo, pobreza, deportes  y culturas. Una visión multisectorial.

María Celeste Chamochumbi dice que construirá ciudadanía, y promoverá servicios que reflejen las necesidades juveniles; asimismo, reforzará la institucionalización de la participación juvenil. Es escueta. De los 2:00 que le dan a todos, deja en la bandeja 18 segundos.

Le llega el turno a Coveñas: de sopapo dice que no hay organizaciones juveniles estructuradas en el Perú y que hay que revisar ese problema. Reacciona ante un Estado desarmado a la profusión de los organismos privados y dice que la columna en cuanto a temas de juventud de Democracia Directa serán el deporte y la cultura. Esos los ejes de la transformación social. Pide no hacer las cosas a la volada y que ya está bueno de que la violencia cunda en el país.

-¿Cómo sustentarán sus propuestas? –pregunta, por el segundo bloque, la Srta. Grados.

Lo que Coveñas responde es más de lo mismo que se verá durante la jornada: oratoria sin encanto e indignados lugares comunes. Dice él que se crearán organizaciones sociales para evitar casos como de los chicos que terminan en pandillas por falta de atención, cuestiona la cantidad del sueldo general que se percibe, fustiga que los deportistas y artistas no tengan más oportunidades y reitera que lo que dice se logrará mediante un seguimiento y reforzamiento a las políticas juveniles que se dan dentro del Minedu y el Mintra.

María Celeste impulsará las instituciones, empoderará al 49% de la población peruana, las mujeres, y saluda la manera en que su partido promociona la educación política. Karla Quiñe, como parte del público, empieza con un hastiado “La cosa es esta…”. Prosigue diciendo que promocionará un banco emprendedor.

Frente a ella y a sus acompañantes, un par de jóvenes se intercambian un mensaje. Este se logra leer: ¿No le puedes decir al Cove que ataque?

Indira Huilca habla de un diagnóstico: efectivamente hay una deficiencia y una vulnerabilidad en el tema laboral, educacional y de salud. Siguiendo con esto, recuerda la pútrida Ley Pulpín, aquella que atentaba contra los derechos laborales de los jóvenes, y dice que hay que atacar la explotación de raíz, sin paliativos.

Como Indira, y como algunos ponentes más, Barrionuevo está en la idea de articular, inclusive propone un instituto técnico que realice dicha tarea y argumenta a favor de su instituto para que haga de ente rector de los diferentes planes referidos a la juventud a lo largo y ancho del territorio patrio. “Hay que cerrar brechas”, cierra.

V

–¿Qué oportunidades brindarían? ¿Con qué programas? –pregunta Grados.

“Todo país que no apuesta por su juventud cae en el desarrollo”, dice Barrionuevo, a quien le toca hablar primero. Habla, nuevamente, de participación ciudadana, de que aumentará el presupuesto en educación, que se reforzará en infraestructura pero también en pedagogía, eliminará el CAS y las services, se promoverá la microempresa.

Indira prosigue con el tema laboral, habla de un orden laboral en la que se garanticen la totalidad de derechos y que en el tema de salud se considere el tema de la prevención de embarazos juveniles, que hasta el año pasado creció en un 5%. A la hora de hablar Karla Quiñe, uno recuerda el vals Parlamanías. A ver: La Quiñe bien pudo sacar su guitarra y tararear la canción con nueva letra: muerte civil/para quien no respete’l medio pasaje/decomisar autos/multa al cobrador/No más habrá mafia en los sindicatos/porque la ONPE Y Reniec los fis-ca-lizarán. Pero rompió la guitarra cuando dijo que eliminaría la Superintendencia Nacional de Educación. Sobre la Ley Universitaria propulsaría un debate nacional.

La candidata de Fuerza Popular dijo que ya estaba bueno ya, y que había que orientar la educación. Temí lo peor: dijo que conduciría los esfuerzos hacia la orientación técnica. Se oyó un “putamadre” de un historiador y un estudiante de Literatura se echó más aire al rostro por el nerviosismo.

De pronto, el congresista de Democracia Directa recordó que el significado de debate quiere decir lucha y combate de ideas, no una aburrida y agotadora exposición fofa de las mismas, y arremetió, dentro de lo que cabía en los aprisionadores dos minutos, contra el Libre Mercado y la Constitución dada “por un gobierno dictatorial”. Colegios privados que dan alumnos con pocas nociones de RV y RM y un país de puros chefs no eran lo que él precisamente quería, dijo además. Justificó, por ende, un cambio y un Estado más fuerte.

VI

Pero tal ánimo no pudo ser recogido por sus compañeros en el debate: era la hora de que hable la sociedad civil. Entonces, cinco representantes de ella tomaron la palabra. Un joven moreno que representaba a la Red Joven Sur le preguntó al congresista del partido humanista acerca de instituciones ligadas a la juventud que ya funcionan. ¿Para qué crear otra? Seguidamente, un joven de pelo largo y ensortijado que llevaba una gran cruz colgando de su cuello le inquirió a Indira, siendo luterano, sobre la libertad religiosa durante un eventual triunfo de Verónika, no sin antes decirle: “Me gustan tus pendientes”. Camila, representante de la sociedad de scouts, 15 años, se paró y le preguntó a Karla Quiñe sobre qué podría hacerse para evitar –en general– para evitar que tantos jóvenes caigan en el mal. Un joven llamado Kenji, que hablaba muy rápido, le dio en los derechos humanos al fujimorismo. Le recordó a la Srta. Chamochumbi que en el 2005 su partido en el Congreso no rectificó una convención de derechos de los jóvenes, sobre todo en artículos relacionados a la discriminación sexual, la pena de muerte y a la libre elección de pareja y de identidad. Más o menos en un plano cercano, alzó su voz Gabriela Zavaleta, miembro de lo que fuera el colectivo Unión Civil ya. Ella le observó a Coveñas que en el Plan de Gobierno de Democracia Directa no había una sola mención a políticas relacionadas a las orientaciones sexuales. Preguntó si hubieron discusiones internas respecto a esto y si se puede hacer algo contra la homofobia y la transfobia habiendo hablado tanto él de los derechos de los jóvenes.

VII

Coveñas, disimulando su aprieto, dijo que se busca en su organización luchar contra cualquier tipo de discriminación. Si no se mencionó en su documento, quizá se debió a un descuido. “Yo no fui parte del Plan de Gobierno”, se excusó. Sin embargo, dijo que está en contra de toda discriminación sea racial, cultural o económica. Intentando explicarse sostuvo que debería trabajarse también , en sus palabras, la autoestima nacional, gran causa de ese accionar.

María Celeste Chamochumbi dijo que se tomaría unos segundos para responderle a Coveñas. Mencionó que la Constitución del 93 nos permitió un reingreso en las ligas internacionales y que si hasta hoy sigue vigente es porque “eficiente es”. Casi le silban, molestia del respetable. A la pregunta del joven de ojos rasgados, dijo que en el 2005 faltó voluntad política, pero que actualmente ella abogaría por una política de tolerancia y apertura. Sobre la pena de muerte debe mantenerse en “qué se yo… Traición a la patria”.

Karla Quiñe habló de crear redes deportivas, redes culturales. Al hablar de espacios artísticos metió el dedo en la llaga: ¿Por qué todo en los distritos centrales y no en los conos? La Huilca dijo que se respetaría el estado laico en las escuelas públicas. Barrionuevo relacionó los organismos pro-juventud con las presidencias de Toledo y García: con Toledo nace, con García se desnutre.

Grados, sintiendo ya el final, les dice qué temas no tocados serían revisados en sus eventuales gobiernos.

Barrionuevo habla de una visión de país mientras parece el reno Rudolf por acercar mucho su nariz al micrófono. Indira Huilca, recordando la integralidad de su análisis de país, señala la creación de una Ley de Empleo Digno. Refiere los problemas existentes en las prácticas profesionales y que se darían beneficios tributarios a las empresas que contraten a gente de 18 y 25. Finalmente, habló de un sistema de cuidados público para mujeres jóvenes.

Karla Quiño iba a hablar y se apagó el micrófono. “Boicot”, dijo alguien. También se apagó el que llegaba de repuesto. Hubo una pequeña alarma, tanto que a uno se le olvidó que había público y tocó el espejo desde el cual, en otra oficina, nos podían ver sin que nos diésemos cuenta. Esto era todo finalmente: o un laboratorio, o un estudio, o una ficción o para ese reportero arrellanado en su asiento, un bostezo.

Una vez arreglado el micrófono, Quiño habló de un pago de deuda social -nombre con que se designa al centenario descuido del Estado peruano para con sus ciudadanos-, fomento de la familia y cuidado por el equilibrio ecológico y la naturaleza. Fue la primera candidata que habló de ecologismo. María Chamochumbi, sentada a su siniestra, cuando le tocó hablar también habló de naturaleza.

“El sistema está fallido”, dijo Coveñas. “Y si el Estado puede intervenir en la agroindustria”, dijo el chosicano robusto, “entonces yo estoy flaco”. Reiteró la inocencia de su líder, en cárcel sin denuncia y sin sentencia y postuló el cambio de Constitución, una Ley General de Trabajo y la revalorización del trabajo docente, tan venido a menos en el Perú.

“Últimas palabras”, dijo desde el carisma la moderadora… ZzZz…

Coveñas reiteró la condición del candidato de su partido: “La justicia en el Perú se compra”. Contó la realidad cajamarquina: “El 3% de los cajamarquinos son empleados en la mina; más del 70% trabaja en agro y ganadería”, todo ello afectado por la influencia de la explotación minera. Habló también de si bien su líder está preso, su partido vive por una idea.

María Celeste habló del empoderamiento de la mujer, nuevamente del medio ambiente y también de la empleabilidad. Karla Quiñe de la importancia de las razones morales y personales en quien entre en política. Indira Huilca instó a votar por la flor del Frente Amplio y de su número y Wilfredo Barrionuevo pidió investigar por Yehude Simon, saber quién era, y votar por él pues su partido tiene en mente, entre otras cosas, reconciliar al país.

–¡¿Y Bagua?! –contuvo el grito un desesperado militante de la indignación.

 

Foto: SENAJU

10-03-16