Camino.

Sigo y sigo en mi ruta.

A veces el camino se vuelve monótono;

otras, encuentro diferentes paisajes.

Años desde que empecé,

y ya no estoy para esos trotes.

Siento que estoy en un bosque,

explorando,

encontrando claros de ensueño,

árboles tenebrosos,

o cuevas oscuras;

pero siempre voy en círculos.

Estoy estancado.

Estoy perdido.

Camino, pero no avanzo.

Quiero detenerme,

necesito descansar.

Orillarme a un lado del camino.

Ver la ruta que recorrí.

Ver la ruta que me falta conocer.

Saber dónde estoy.

¿Sé qué camino tomar?

¿Sé dónde parar?

¿Por qué tengo que caminar?

Nunca he pensado en eso,

o tal vez he olvidado que lo hice.

Ya no puedo.

Ya no quiero.

No es rendirme,

es darme una merecida pausa.

Descansar un momento para reiniciar el recorrido.

Pero antes de retomar el camino,

pensar,

responder a las preguntas que me realicé,

para que el caminar tenga algún sentido.