Años van y años vienen tan rápido según sentimos el tiempo pasar por nuestras vidas y, al final, lo único que quedan son los recuerdos y las expectativas. El 2013 llegó y, si nos esforzamos, casi podemos vernos dándole la bienvenida entre gritos eufóricos o con una sencilla sonrisa, pensando qué nos traería este nuevo año, deseando con todas nuestras fuerzas que fuera mejor que el anterior. Lo cierto es que el tiempo para imaginar se nos ha acabado y, a tan solo unos días de su fin oficial, nos queda pensar en lo que el 2013 se llevará.

Remitiéndonos específicamente a Estudios Generales Letras, con total seguridad, existen bastantes cosas para contar. Como alumnos, las experiencias siempre serán variadas porque estar en la universidad significa descubrir cosas nuevas constantemente. El 2013 se lleva 3 ciclos académicos, los recuerdos al entrar en un aula en la cual a pocos o a nadie conocías. Este año se lleva también el pinchazo de nervios, por mucho que luches para controlarte, cuando vas a rendir un control o examen y la angustia al pensar que no lograrás hacer bien un trabajo. Se va tu frustración si no lograste pasar un curso o te dejará el recuerdo de la satisfacción y el alivio que sentiste si sí lo lograste.

El 2013 se llevará tus largos jueves culturales, las veces que te quedaste encerrado en la biblioteca estudiando o las otras en que decidiste utilizar el pasto como colchón para una siesta. El 2013 se quedará con el silencio de los pasillos a las 8 de la mañana y con el barullo y las risas que solían escucharse por la tarde. Se lleva también el escándalo que provocaban los eventos en la rotonda, tus idas y venidas a la máquina de bebidas para conseguir café y sobrevivir a los días pesados y tu enojo si en alguna ocasión te tocó que la máquina se quedara sin vasitos cuando por fin era tu turno.

Se llevará tu inexperiencia respecto a muchas cosas porque, aunque no lo creas, has aprendido más de lo que imaginas. Tus noches sufriendo por Investiga, Argu o el Taller; el esfuerzo de tu cerebro intentando procesar Filosofía; tus nervios cuando el profesor anunció que iba a entregar los exámenes corregidos; el porqué de los rayones en tus apuntes cuando te distraías ocasionalmente; las sonrisas si te encontrabas con algún amigo por ahí; tus dudas sobre si lo que veías en algún curso que odiabas iba a serte realmente útil en algún momento. Este año, incluso, podría llevarse tus horas en Letras si por fin has concluido los Estudios Generales. La única sensación con la que podrás quedarte permanentemente será tu emoción porque algo nuevo va a empezar.

Y ahora que hemos pensado en todo lo que se llevará, ha llegado otra vez el momento de imaginar, porque cuando una puerta se cierra otra se abre y los años seguirán pasando y los ciclos seguirán viniendo y siempre habrá mucho sobre lo cual fantasear. Y, algún día, Letras y la Católica ya no serán todo tu mundo, sino un recuerdo, pero por ahora es lo que hay. Lo que queda es sonreír y esperar porque otro año viene. Demos un adiós al 2013, otra despedida a los malos recuerdos, un abrazo a los buenos y que bienvenido sea el 2014.