A veces recuerdo
en una inusitada soledad,
aquella tarde de otoño
que tu corazón dejó de sonreír,
tus manitas estaban heladas
y yo a lo lejos,
yo lloré.

A veces también en improvisadas compañías,
ahí en medio del barullo
te recuerdo.
Recuerdo las noches aquellas,
que mi mente y mi imaginar
soñaban despiertas
ante tantas historias tuyas.

Todo, podría decir que todo recuerdo,
o así, desde adentro, quisiera que fuera.
Ya en esta noche con solo tu voz y recuerdo,
con esta conciencia humana que te ve y recuerda
en ese único lugar donde apareces,
en este percibir mío.

Qué tiene el privilegio de añorarte e idealizar de vez en cuando
un leve susurro tuyo,
qué se siente como real, qué se toma
la necesidad de tomarlo así,
y sentir ahí, como en cada recuerdo,
que aún vives ahí.