Sin lugar a dudas, marzo ha tenido una carga pintoresca y trascendente en nuestro psicodélico ambiente político. El desalojo de los comerciantes de la Parada que se rehusaban a ser reubicados, la vinculación de empresas de Julio Gagó que negociaban con el gobierno, el caso de la ministra Carmen Omonte y, cómo no, la tan comentada votación en el Congreso saltaban a la palestra de los diarios.

Sin embargo, esto no sería lo único que nos dejaría los comienzos de marzo, en el que el popcorn se convirtió en el acompañante que más se adecuaba a la circunstancia para ver un noticiero. Pero, como en toda película o novela, siempre esperamos que aparezca ese personaje. Ese del que nunca se está seguro de lo que va a hacer; y quién mejor que García y sus compinches para poner la cereza en el gran pastel —para luego comérselo sin lavarse las manos—, y así demostrarnos a todos que siempre será el candidato protagonista. No al Óscar, pero sí a la presidencia, por la que saliva hasta de manera inconsciente.

Al parecer, el pensamiento obsesivo de quedar inhabilitado para las elecciones del 2016 no dejaría dormir a un García que se muestra claramente angustiado ante los resultados de la Megacomisión —presidida por Sergio Tejada— pueda mostrarnos a todos los peruanos. La demencia que tantas veces se le ha atribuido se ha apoderado de él por completo, al punto de enviar matones apristas para boicotear la conferencia realizada el martes 11 de marzo por Tejada en el Hotel Rivera. Ya en una “entrevista” que le dio al periodista Ortiz lanzó su primer teledirigido mencionando una supuesta hija no reconocida de un político, refiriéndose evidentemente al congresista Tejada que, en los últimos tiempos, ha sido blanco de acusaciones infundadas intentando ningunear y quitarle importancia a la labor que cumple como Congresista por parte del grandote y el partido de la estrella. Seguramente, Tejada ya está acostumbrado a las bravuconadas de los integrantes del Apra cuando ven, de alguna manera, que una investigación como la que lleva a cabo podría significar, tal vez, el golpe más duro en los últimos tiempos para el partido; un golpe de knock out para García que lo enrumbaría a un viaje sin retorno. Curiosamente Tejada, un político joven de estirpe aprista y socialista. Sí, aprista.

David Tejada, su bisabuelo, fue militante del partido en su formación activando las primeras bases apristas en Arequipa. Sin embargo, rompe con el partido después de la traición al último intento insurreccional aprista del 3 de octubre de 1948. El abuelo, David Tejada de Rivero, fue militante aprista desde niño. “¡Viva El Apra!”, debe haber sido uno de sus primeros gritos. Como dirigente estudiantil, luchó por lo ideales populares y hasta fue encarcelado en El Sexto por su activismo contra el golpe de Odría. Su padre, David Tejada Pardo, siempre fue socialista pero muy respetuoso del aprismo primigenio. El padre de Sergio se ha referido al tema afirmando lo siguiente: “Todas las evidencias parecen indicar que García lidera un grupo cerrado que es lo más parecido a una asociación ilícita para delinquir que se ha apropiado del nombre de un partido histórico, que en sus orígenes lucho con consecuencia y que ofrendo cientos de vidas por un Perú mejor”.

Volviendo a lo ocurrido en el Hotel Rivera, donde Tejada se preparaba para dar algunos alcances de su investigación a la gestión del segundo gobierno de Alan García y el Partido Aprista (2006-2011). Para ser más específicos, a la abrupta intervención del grupo de revoltosos liderado por Miguel Rosas, antiguo militante aprista, y, por casualidades del destino, amigo de universidad de Facundo Chinguel, sí, el principal implicado en reducciones de pena e indulto a sentenciados por narcotráfico. La banda de matones irrumpieron en el lugar vociferando el reconocimiento de una supuesta hija fuera del matrimonio de Sergio Tejada; sin embargo, esta acusación quedaría infundada como nos tiene acostumbrado el Apra, ya que el congresista no tiene demanda por paternidad ni ningún juicio referente. De este modo, quedaba reflejada la intención de intervenir en la vida privada del Presidente de la Megacomisión. Sin otra alternativa, Tejada explicaría ante los medios su delicado caso al manifestar que el tema del no reconocimiento a su hija era por un impedimento de la madre de la niña. Además añadió lo siguiente en una entrevista en la que le preguntaron si dejaría la Presidencia de la Megacomisión por todo lo ocurrido: “En algunos momentos si sentí falta de apoyo, me sentí solo, un poco contra el mundo, solo contra las personas investigadas y sus amigos en medios de comunicación, sus amigos en determinados espacios políticos; pero lo que siempre me motivaba a seguir, era pensar que no me podían derrotar, que en el país ya la gente estaba cansada de que siempre triunfen los corruptos o que triunfen las personas que han estado vinculadas a actos irregulares y eso me motivaba a seguir adelante”.

Me pregunto: ¿Tan frágil es la memoria de García al tocar un tema de un hijo fuera del matrimonio? ¿Esos son los efectos del consumo de litio? Alan está desesperado y no puede evitar demostrarlo al volver a las prácticas antiguas del alanismo; en el tiempo en que veíamos a un joven García con su famosa casaca de cuero, cuyas mangas le llegaban al antebrazo y no a la muñeca, dando órdenes a los matones y entrando y saliendo del local del Congreso en una batalla campal suscitada tras la juramentación Constituyente de 1978. Esa es la fuerza procorrupción, al mejor estilo de los viejos búfalos, la que salió esa noche a denunciar una supuesta hija no reconocidas acompañados del fiel sello de su líder máximo, que por estás hora no hace más  que temblar.