A una semana de la tan ansiada final de la Champions League, tanto el Tottenham como el Liverpool se preparan para afrontar el partido más importante de su historia de los últimos 10 años.

Es un reto para cada equipo, pero han superado todos los desafíos que han tenido, lo cual los ha hecho merecedores de un sitio en el Wanda Metropolitano de Madrid. Sin embargo, hay que decir que esta final tiene algo diferente a comparación de ediciones anteriores.

En primer lugar, está lo más característico de las últimas finales: la presencia del Real Madrid en 4 de las ultimas 5 finales del torneo (fue campeón en todos esos partidos). Por eso, desde que el Ajax eliminó al combinado español por 1-4 en el mismo Santiago Bernabéu esta Champions empezó a tener otro sabor. Todos sabíamos que iba a haber un nuevo campeón después de 3 años.

Entonces, a medida que las llaves avanzaban, cada vez nos quedaban pocos equipos para poder apostar por un favorito. En las semifinales quedaron el Tottenham, Ajax, Barcelona y Liverpool. Cualquiera hubiera puesto al Barcelona como el futuro campeón. Y más aún cuando derrotó al Liverpool por un marcador de 3-0 en Barcelona. Mientras que en la otra llave el Ajax había hecho lo mismo con su similar del Tottenham por 0-1 en Inglaterra.

Nuevamente, dichas apuestas iniciales se hacían cada vez más “reales”, hasta que los hechos de los partidos de vuelta de ambas llaves dejaron en claro que dentro de los 90 minutos puede pasar absolutamente todo.

En el caso del Liverpool vs Barcelona, había ya un precedente por parte del equipo catalán que hacía temblar al equipo: la recordada eliminación por parte de la Roma el año pasado, remontándole una llave de 4-1 inicial. Los aficionados pensaron que eso fue cosa que sucede una sola vez en la vida (y quizás los propios jugadores pensaron lo mismo) y que no había nada que temer, pero estaban terriblemente equivocados: el primer gol de Origi, seguido del doblete por parte de Wijnaldum empataron la serie. Los fantasmas del pasado empezaron a salir en Anfield, donde todo se finiquitó con el gol causado por la viveza del juvenil Arnold y la desconcentración total de la defensa catalán. Liverpool había logrado remontar un 3-0 para ganarse su lugar en la final de la Champions League.

Por parte del Tottenham, fue un caso de mayor perseverancia, ya que remontaron la eliminatoria en solo 50 minutos. El primer tiempo acabó con un 2-0 a favor del Ajax, por lo que todos creían que ya estaban clasificados. Pero de repente, Lucas Moura, con un hatt-trick histórico, hizo que el Tottenham llegué a su primera final de Champions League en toda su historia.

Es muy fácil hablar de ambas series en sí (estadísticas), lo cual sería la parte técnica del futbol. Pero lo que se debe resaltar en estos casos es el lado superficial, el lado emocional, el lado que es la causa de por qué amamos este deporte, y cuando vemos este tipo de partidos dicho sentimiento aumenta.

El Liverpool, por su parte, tiene el antecedente del famoso “Milagro de Estambul”, donde remontó un 3-0, ganando en penales al Milán en la final de la Champions League 2004-2005. Entonces, antes del partido de vuelta contra el Barcelona, los hinchas “reds” recordaban dicha hazaña, y confiaban en que se volvería a repetir.

Pero lo que no debemos olvidarnos es la persona que comanda este barco: Jürgen Klopp. Como diría un gran relator argentino, ”existen entrenadores de fútbol, luego está Klopp”. El alemán es un líder que motiva, inspira e infunde un comportamiento ganador, pero sobre todo que disfrutes lo que haces.

El Tottenham no tiene a alguien como Klopp, sino que tiene a Mauricio Pochettino. El argentino es un apasionado por el deporte, y a partir de ahí contagia este comportamiento a sus jugadores. El caso del equipo inglés es algo de admirar: dada la remodelación de su estadio, no hubo presupuesto a inicio de temporada, por lo que Mauricio tuvo que jugárselas con el mismo plantel de la temporada pasada. Aun así, el Tottenham eliminó al Borussia Dortmund, Manchester City y Ajax.

Como ya lo comenté, el Tottenham solo tuvo 45 minutos, más lo añadido, para remontar la serie. Todo acabó con ese sufrido gol de Lucas Moura al minuto 95, un gol que quedará en la retina de cada uno de los “Spurs”.

Entonces, queda en claro que el fútbol no solo te regala buen juego, te regala estas emociones que te provoca al ver a 11 jugadores al mando de un extraordinario líder lograr algo casi imposible. Creo que cada persona que vio ambos partidos de vuelta no pudo evitar derramar algunas lágrimas por el tremendo esfuerzo de estos jugadores, a punto de garra y huevos.

¿Qué es lo que veremos el 1 de junio en Madrid? Pues a 2 equipos que están motivadas al 100% de querer dejar su nombre en la historia. 2 equipos comandados por líderes que te contagian su deseo de comerte el mundo. 2 equipos que llegaron hasta la final a través de lo que pensamos que era algo improbable. Entonces no estamos en posición de pedirles nada, porque estos individuos ya lo lograron todo.