El 31 de mayo del 2017, el Consejo Universitario aprobó el proyecto “Reforma Trans”. Desde ese momento, se han tomado distintas posturas alrededor de esta reforma. Lo cierto es que es un tema que ha generado controversia dentro y fuera de la comunidad universitaria, especialmente cuando, dos días después, el Rector Marcial Rubio planteó su reconsideración. La polémica surge, esencialmente, dado que esta propuesta busca que la identidad de las personas trans sea respetada a través de la adopción de una tarjeta de identificación (TI) que la refleje.

Pero… ¿qué es la Reforma Trans? ¿Qué es lo que propone y cuál es la problemática que busca solucionar? ¿Por qué esta medida es tan importante y está en boca de todos actualmente?

Para empezar, existen algunas definiciones importantes para entender este tema. En primer lugar, está la identidad de género. Este término alude a la percepción subjetiva que un individuo tiene sobre sí mismo en cuanto a su propio género, que podría o no coincidir con las características sexuales con las que nació. La identidad de género se relaciona con cómo vivimos y sentimos nuestro cuerpo desde la experiencia personal, y cómo lo llevamos al ámbito público, es decir, con los demás. Por lo tanto, existen personas cisgénero, quienes se identifican con el sexo que se les asignó al nacer, y personas transgénero, aquellas cuya identidad de género no corresponde con el sexo asignado al nacer.

Los roles de género, por su parte, se refieren a cómo se espera que actuemos, hablemos, nos vistamos, nos arreglemos y nos comportemos según nuestro sexo, y dependen de la sociedad y cultura en la que cada persona se desarrolle. Por ejemplo, se espera que las mujeres se vistan de forma femenina, sean sumisas y complacientes, y aspiren a ser buenas madres y esposas. A su vez, se espera que los hombres sean intrépidos, fuertes, aventureros y jueguen con carritos en vez de muñecas.

Como alumno/a de la PUCP, además de la educación de calidad que se nos brinda, tenemos el derecho de acceder a distintos servicios básicos como los comedores, bibliotecas, servicio de salud, entre otros. Este derecho, que nos parece tan normal a muchos de nosotros, no se aplica efectivamente para las personas trans, muchas de las cuales son discriminadas al querer acceder a estos servicios debido a que su Tarjeta de Identificación no refleja su identidad.

Para encontrar una solución a esta problemática, se crea el colectivo Reforma Trans, propuesta de un grupo de estudiantes que busca que la universidad reconozca la identidad de género de las personas trans en todo proceso administrativo del campus, así como que se generen políticas que promuevan un ambiente sin violencia de género y discriminación dentro de la casa de estudios. Grupos como la Federación de Estudiantes (FEPUC), Centros Federados y Representantes ante la Asamblea Universitaria (REA) se han sumado a este colectivo, cuya propuesta es la siguiente:

-Cambio del nombre y la foto en la Tarjeta de Identificación y en el registro virtual de la universidad, reconociendo el nombre que las personas trans deseen adquirir. Por tal motivo, serán registradas ya no con su nombre de pila, sino con el que ellos escojan figurar en el registro de asistencia, carnés de biblioteca y servicios administrativos de la universidad.

-Cambio del género consignado en el registro virtual de la universidad. El género figuraría como femenino, masculino, no-binario, o ninguno.

-Capacitar a los estudiantes, personal docente y trabajadores administrativos de la universidad mediante talleres y charlas en torno a temas de identidad y expresión de género. De esta manera, se busca establecer un respeto y reconocimiento de la diversidad de género.

No obstante, así como la Reforma Trans ha ido sumando partidarios, ha ganado a su vez detractores. Y es que no todo el mundo está de acuerdo con que este problema se visibilice y se luche por una solución. Las redes sociales han jugado un rol muy importante, ya que a través de ellas muchos alumnos han expresado su punto de vista sobre el tema en cuestión. Muchos no han escatimado en insultos, otros demuestran desconocimiento de términos como “transgénero” en sus comentarios, o sostienen que proyectos como este solo buscan llamar la atención. Por otro lado, hay quienes consideran que no debería darse tanta importancia a este tema, ya que existen otros más significativos en los que deberíamos pensar.

El 2 de junio del 2017, el Rector Marcial Rubio envió un documento a los consejeros universitarios, en el cual señala que uno de los puntos de la Reforma Trans es ilegal y va contra el ordenamiento jurídico vigente, por lo que ha solicitado su reconsideración de forma inmediata. El punto en cuestión es el del cambio del nombre en el TI. Rubio afirma que la universidad “no puede colocar en la tarjeta de identidad de sus alumnos un nombre distinto al que figura en el D.N.I.”. Es decir, que para que se cambie el nombre en la Tarjeta de Identificación de los estudiantes trans, primero estos deben cambiar sus nombres en sus documentos nacionales de identidad.

Aunque ha sorprendido que el Rector brinde estos argumentos tras la aprobación de la reforma y no durante su discusión, lo cierto es que ha sostenido que esta medida debería quedar sin efecto ya que “la tarjeta de identidad que sirve para que los estudiantes se identifiquen con el ejercicio de su derecho a la educación universitaria es un documento que tiene efectos públicos y no privados”. Es así, que “utilizar en la tarjeta de identidad de la universidad un nombre distinto al del DNI es contradecir el mandato legal de que el nombre válido para una persona y para su identidad es el del DNI”.

Las reacciones, tanto positivas como negativas, no se han hecho esperar. La Representación Estudiantil (REA), por ejemplo, ha dicho que hará lo necesario para defender dicha política. A ellos se unen el DEGESE (Grupo de Investigación en derecho, género y sexualidad de la propia Universidad Católica), la FEPUC y distintos profesores y alumnos. Por otro lado, varios estudiantes manifestaron sentirse de acuerdo con la postura del Rector y afirmaron que no desean que se implemente la reforma en la universidad.

Lo cierto es que este es un tema que, aún en pleno siglo XXI, continúa generando polémica y que, hoy por hoy, ha polarizado a la comunidad universitaria, incluyendo tanto a estudiantes como profesores y asociaciones dentro del campus. De más está decir que aún queda mucho por hacer, y que la Reforma Trans continuará luchando porque las personas trans ejerzan su derecho a la identidad personal; derecho fundamental que, a fin de cuentas, nos pertenece a todos y todas.