melgar-vs-sporting-cristal

El acontecimiento de hoy en Arequipa  ha sacado a la luz diversas opiniones que, dicho sea de paso, concuerdan todas. Las piedras que desde la tribuna cayeron al campo de juego durante el partido entre Melgar y Sporting Cristal demuestran el peligro que todavía representan algunos hinchas de nuestro país. Es sin duda un tema todavía a tratar, un tema que está latente ya desde hace bastante tiempo.

Cuzco, Arequipa, Ica y hasta Lima misma son localidades en las que la agresión de parte de la tribuna a los jugadores o jueces de un partido ha sido constante. Las sanciones, sin embargo, no son lo suficientemente contundentes como las rocas y proyectiles que hoy cayeron, porque hinchas no son. La sanción no debe ser la suspensión del partido, la sanción no debe ser la suspensión de la cancha, la sanción debe ser la suspensión del equipo o la disminución de puntos al equipo.

No quiero referirme solo a fútbol en este momento, sino también a diversos deportes en los que suceden agresiones. Es fundamental entender que si estas agresiones no son corregidas, cosas peores pueden suceder. De una piedra, podemos llegar hasta entrar al campo de juego. Las tribunas son rejas, las cuales pueden ser derribadas fácilmente si toda una hinchada se lo propone. Aquí no peligra un campeonato o un partido solamente, aquí peligran vidas humanas las cuales deben ser protegidas. Esas persona deberían tener una sanción tremenda, por no decir pena de cárcel, por tratar de agredir a una persona con un proyectil. La regulación de la barras debe ser un tema en agenda constantemente. No tiene sentido arreglar las actitudes si no se arregla la raíz. No tiene sentido trabajar en las sanciones si no trabajamos en los que producen las agresiones.

La mano no es firme en Perú. Hay mafias, hay corrupción, hay un Manuel Burga que ha podrido nuestro sistema futbolístico. No es posible que después de tanto años de agresiones, sigamos en lo mismo. Miremos el ejemplo de Inglaterra. Su situación era peor que la nuestra. En un partido quemaron el estadio. Ese fue el punto de quiebre para que a partir de ese momento, todos los partidos sean jugados a puertas cerradas y las sanciones para los equipos llegaron hasta hacerlos descender de división. Sanciones fuertes que considero deben ser aplicadas en nuestra realidad.

¿Tenemos que esperar más muertes?, ¿tenemos que esperar un estadio en llamas? ¿Tenemos que mantenernos con un sistema podrido por la corrupción? Desde pañales hasta piedras han caído y no aprendemos todavía. Sinceramente, no entiendo como personas, como Manuel Burga, tengan la cara de seguir postulando a la presidencia de la FPF. Las piedras que caen deben ser ejemplo suficiente para aprender y comprender el peligro y vergüenza que significa seguir teniendo hinchadas con ese tipo de actitudes.