Creo que todos recordamos cuando entramos a la pubertad y  la vida comenzó a expandir sus horizontes. Ya no todo era uno mismo y a dónde su mente o familia lo podía llevar, sino que a los 13- mejor después que antes- la mirada de los otros comenzó a intensificarse, las críticas de los demás sobre nuestro aspecto físico o capacidades en general se quedarían impresas para siempre en nuestra mentes, y nosotros las repetiriamos como un discurso ya establecido. Al mismo tiempo, distintas palabras como amor, relaciones,  política y demás fueron convirtiéndose en lo que ahora parece ser todo. A medida que uno va cayendo más en cuenta del mundo que existe fuera de uno mismo, es común pensar que uno sabe mucho, que el recién haber aprendido palabras complejas o leer un par de libros de hace cientos de años nos hacían conocedores de todo. Y así pasa la adolescencia también, pero llegan los 17, 18, 19 y finalmente los 20. Y uno se queda en blanco, ya no hay qué descubrir -salvo que se ha sido un imbécil todo este tiempo. Uno llega a aburrirse de sus miserias y avergonzarse de todo lo hecho hasta hace un par de semanas. Admite que no sabe nada pero al mismo tiempo ya no hay nada qué saber que nos direccione ‘’correctamente’’. La inocencia es una excusa a esta edad y todo lo que antes era visto con asombro o gracia puede llegar a sentirse muy oscuro. En general, se tiene más responsabilidades consigo mismo y el mundo,  y no hay modo de abandonarlas.

Y esto es aún más difícil cuando uno se da cuenta que nadie entiende qué se supone que se debe de hacer a los 20s.  La mayoría de series se encuentran protagonizadas y se desarrollan en un entorno escolar cuyos personajes de a lo mucho 17 años y evidentemente, sus problemas ya no nos identifican sino que nos causan una nostalgia de tiempos no tan pasados. Las historias suelen acabar cuando se gradúan y tal vez eso sea porque después del colegio ya no hay historia, solo una repetición sinsentido de la misma angustia que se vuelve tan familiar y que acaba consumiendo el tiempo de nuestra juventud. Esto hace sentir que uno realmente no sabe a dónde mirar, no hay cómo ver lo que espera el mundo de nosotros. Pero siempre hay quienes prestan atención a estas pequeñas incógnitas y nos muestran que cómo es la vida a los 20 a pesar de que, como blink-182 dice, a nadie le gustas cuando tienes 23. Aquí hay algunas series que tratan esta edad que más temprano que tarde nos llega.

  • Felicity

Felicity es una serie dirigida por J.J Abrams y Matt Reeves entre los últimos años de los 90’s y el comienzo del siglo XXI. Si bien algunas referencias ya no son propias de los nuevos veinteañeros, la serie logra conectar emocionalmente en varios momentos con quienes la vea, especialmente los universitarios. La serie consta de 4 partes que avanzan de acuerdo a la carrera de Felicity Porter en la Universidad de Nueva York. Así, empezamos a ver a la protagonista como una recién ingresante que comienza a vivir nuevas experiencias y ser alguien diferente, y nos despedimos con su graduación tanto profesional como personal, dejándonos varios momentos con los cuales sin duda vamos a poder conectar con nuestras vidas. 

  • Gilmore girls

Esta comedia del inicio de la década del 2000 gira en torno a la vida familiar de Lorelai Gilmore y Rory, su hija. Explora distintos temas, como la condición social de la familia, como la brecha generacional entre los personajes, pero, en varios episodios, las crisis veinteañeras de la joven Rory cobran protagonistas, siendo asistidas, en lo posible, por su madre u otros personajes. Gilmore girls se encarga de dejarnos ver una época de la vida de todos estos personajes y así, poder tener una perspectiva de tercera persona a lo que muchos de nosotros estamos pasando ahora mismo.

  • Tatami Galaxy

Objetivamente una obra maestra del Tomihiko Morimi y personalmente mi anime favorito, Tatami Galaxy centra todo su arte multidimensional en las expectativas y sueños del protagonista recién ingresante a la universidad. Así, imagina cómo será su nuevo comienzo infinitas veces sin lograr realizarlo ni una sola vez antes de aceptar la responsabilidad que conlleva la libertad de decidir, la cual a los 20’s, comienza a ser mayor y una carga mucho más pesada para quien se encuentre en esa etapa de vida. Tanto el arte como la historia toca a quien vea pasar esos 11 episodios frente a si mismo, fusionándose con su propio ser.

  • Bakuman

Bakuman no solo es una historia de una vida desde la adolescencia hasta la adultez temprana, sino es también la historia de un mangaka. Amistad, amor, sueños, decisiones, futuro profesional y metas aspiracionales se mezclan en esta metahistoria de todo lo que involucra escoger -o aceptar- el camino del mangaka joven japonés. No todos recorremos este camino, pero sin duda todos pasamos por las mismas crisis de la juventud que cada vez más nos hacen sentir más perdidos y con aún mayor presión de encontrar nuestro camino a medida que crecimos.