Hoy 2 de diciembre, se cumplen 20 años de la muerte del narcotraficante más famoso del mundo: Pablo Escobar, quien puso de rodillas a todo un país. Ese día, Escobar hablaba con su hijo, cuando quizá sin darse cuenta excedió el tiempo necesario para que no sea rastreado, algo que le iba costar la vida. El Bloque de Búsqueda (parte de la policía y ejército colombiano con apoyo de personal norteamericano) y los PEPES (Perseguidos por Pablo Escobar) lo localizaron en una casa de Medellín. El capo de la droga murió de tres disparos, uno fue en la cabeza lo cual hizo que muriera al instante, arriba de un tejado.

La muerte de Escobar hizo derramar muchas lágrimas, varias de alegría y otras de tristeza. Pero ¿por qué Escobar fue tan querido por algunos y a la vez tan repudiado por otros? ¿Quién fue Pablo Escobar realmente? ¿Cómo está Colombia hoy a 20 años de su muerte?

Pablo Emilio Escobar Gaviria nació en una familia de clase media, hijo de un granjero y una maestra. Nació en un contexto colombiano donde ya la violencia estaba muy latente. El pequeño Pablo soñaba con ser millonario y desde muy joven ganó dinero robándole a los muertos, robaba sus lápidas y las vendía borrando las inscripciones que tenían. Le siguió robar coches y venderlos por partes, hasta que llegó al contrabando, pero solo como trabajador. El joven Pablo se atribuyó la muerte de un adinerado y odiado terrateniente en Medellín, lo que hizo que gane respeto.

La nueva generación de la juventud norteamericana en los ochenta demandaba una nueva droga: la cocaína. Es así que Pablo Escobar decide incursionar en ese negocio, cuando aún ese rubro estaba en sus inicios. Empezó como intermediario, pero su actitud y su disposición de matar y torturar sin piedad lo hicieron ganarse un lugar mayor rápidamente, hasta el punto de que casi todo envío de cocaína pasaba por él, cobrando comisiones por envío. El líder del Cartel de Medellín, su organización del narcotráfico, sobornaba y usaba el terror cuando era necesario, hacía explotar aviones, ocasionaba secuestros, hacía poner coches bomba (como el del diario El Espectador), realizaba cientos de muertes semanales en Colombia. Hizo que en Colombia reine el caos.

Escobar gastaba sus millones en lujos como su gran y famosa hacienda Nápoles (hoy museo), pero también destinaba su dinero a ayudar a la gente más necesitada. Construyó carreteras, canchas de futbol y hasta una urbanización con su nombre para que la gente más pobre de Medellín pueda vivir. Escobar también fue congresista sustituto, pero su carrera política acabó por las denuncias del entonces candidato a la presidencia Carlos Galán y del ministro de Justicia Luis Lara Bonilla. Ellos acabarían con su vida política, pero Escobar acabaría vilmente con sus vidas.

El que para 1990 fue nombrado como uno de los hombres más ricos del mundo por la revista Forbes, temía mucho por su extradición a una prisión de los Estados Unidos, por lo que intentó varias maniobras para que esta no se aplique. Una de estas fue la toma del Palacio de Justicia por un grupo guerrillero y en otra ocasión también cuando hizo que secuestren a miembros de las familias adineradas de Colombia, haciendo que estos hagan presión al gobierno para que no se aplique la temida extradición. Solo así decidió entregarse a la justicia colombiana, siendo recluido en una prisión construida por él mismo, con todas las comodidades que un narco de su talla era de esperar que tuviera. Cuando se anunció que se le iba trasladar a una prisión común, Escobar escapó. Sin embargo, más allá de la extradición, si algo temía Escobar era que algo malo le pase a su familia, que sin duda era su “talón de Aquiles”. Me atrevería a decir que era su único lado humano, intentó enviar al exterior a su esposa Victoria Eugenia Henao Vallejo, y a sus dos hijos, Juan Pablo y Manuela, sin éxito. El amor por su familia hizo que siempre quiera estar comunicado con ellos, y es así como el día de su cumpleaños, un día antes de su muerte, tuvo hasta seis llamadas con su hijo, lo cual precipitó su pronta localización y posterior muerte.

Hoy, a 20 años de su muerte, Colombia sale de esa oscura situación, “según el gobierno, en los últimos tres años 2,5 millones de colombianos han salido de la pobreza y 1,3 millones de la pobreza extrema. Además, se han creado 2,3 millones de empleos, aunque el desempleo permanece alto (10%). Es un claro indicador de cómo ha cambiado el país tras la era de Escobar -que provocó al menos 5 mil muertes de acuerdo con la revista Semana-, hoy el ingreso per cápita se ubica en US$ 11.000. En 1987 era de US$ 1.159 y en 1993 de US$ 1.580. Pero el área donde más se percibe el cambio es en la seguridad, más allá de las acciones de la guerrilla, que está en proceso de diálogo con el gobierno”, anota Alejandro Tapia, periodista de La Tercera de Chile. Incluso el país está muy unido con su reciente clasificación al mundial de futbol. No obstante, algunas heridas siguen abiertas y se ven reforzadas por  series inspiradas en el narcotráfico, pues siguen apareciendo como: “Pablo Escobar -El Patrón del Mal” o “El Cartel de los Sapos”, entre muchos otras que hacen que este tema siga latente en la cultura colombiana. Considero que estas series son muy buenas si se ven con sentido crítico, pero en adolescentes y niños puede despertar el intento de ser un nuevo Pablo Escobar y el ganar dinero ilegalmente, viéndolo como un ejemplo a seguir.

Aunque como dice el spot de una de las series inspiradas en él: es mejor que conozcamos su historia, si no podríamos estar condenados a repetirla.

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Video de la muerte de Pablo Escobar, recreada en la serie “Pablo Escobar- El Patrón del Mal” : http://www.youtube.com/watch?v=ddk6dJHYe-U