En la contemporaneidad fácilmente se puede decir que todo se basa en el consumo. Ya sea una necesidad intrínseca de la vida humana o un fenómeno cultural que nos ha quitado  nuestra humanidad, lo cierto es que ahora solemos relacionar toda categoría o cosas que se cruzan en nuestra vida con la posibilidad de consumirla. Si bien se han escrito -y escribirán- mucho sobre ese asunto, aún seguimos viviendo bajo lo que sea que llamemos consumismo. Así, cuando uno piensa en cultura japonesa, casi inmediatamente se le vendrá a la mente el anime. Y es normal, ya que solemos construir identidades en base a lo que más se asocia en nuestro consumo cotidiano con determinado país o cultura. Sin embargo, aunque decidamos no prestarle atención, la cultura japonesa no son solo las series animadas características de este lugar y cada vez más populares en otros. Pensamiento, literatura, rituales, lugares, y más elementos son constitutivos de lo que Japón ha venido siendo históricamente, con lo cual,  algunos artistas del anime han sido inspirados por la tradición cultural de su país previos a la occidentalización mundial. Aquí dejo algunos ejemplos de esta mezcla interna en la cultura japonesa para quienes busquen entender aún más la cosmovisión que se ve reflejada implícitamente en las series más populares.

  • Arakawa Under the Bridge

Esta rara historia se sitúa -literalmente- debajo de un Japón contemporáneo, en el cual distintos personajes basados en mitos e historias tradicionales japonesas tienen la posibilidad de surgir. El protagonista, el típico arquetipo de joven hombre de negocios, en una situación desagradablemente inesperada, es salvado por una chica de Venus. Como es típico -o estereotípico-, los japoneses son muy fieles a sus principios morales bajo los que rigen su vida. En este caso, el joven tenía como guía moral el nunca deberle favores a nadie y, como esta chica de Venus lo ayudó, le devuelve el favor cambiando totalmente su vida. En este nuevo mundo, se encuentra con distintos personajes, como el kappa, los cuales van estar presentes por el resto de la historia. Sin duda, uno de los animes más particulares de estos tiempos y que matiza mucho la vida contemporánea a la que en cada vez más lugares estamos acostumbrados.

  • San-gatsu no lion

Una de las obras más infravaloradas de los últimos años debido a la lentitud de su narrativa, pero que sin duda vale la pena su viaje en poca velocidad, ya que explora todas las dudas e inseguridades que la juventud humana la depara a cada individuo. Sin embargo, el fondo del asunto no es lo único importante de san-gatsu, sino también su referencia al deporte del shogi. El shogi es, de manera muy general, equiparable a lo que se conoce como ajedrez. Es un juego de mesa, en donde la estrategia y el manejo de los movimientos futuros es la clave para el éxito. El personaje principal es un joven jugador de shogi profesional, que ve su vida transformada por varios eventos tanto futuros como pasados. Sin duda, una opción para ver tranquilamente y disfrutar de ver otros hobbies no tan conocidos para nosotros.

  • Colorful

Película estrenada en el 2010 y dirigida por Keiichi Hara, colorful trata sobre a historia de un adolescente de 14 años quien, tras un exitoso intento de suicidio, llega al limbo de las almas y, debido a su edad e inocencia, es dado de una nueva oportunidad para vivir, aunque él no la desee. Así, debe de encontrar las causas espirituales de su muerte en un periodo de 6 meses para poder reencarnar. La reencarnación es un concepto que, en la tradición religiosa de Japón, es muy recurrente. Sin duda, influencias budistas se encuentran en la idea de que la vida de las personas no es completamente lineal, a diferencia de la perspectiva cristiana en la que después de la muerte solo existe la gloria o desdicha eterna. La reencarnación provoca una concepción circular del tiempo, en la cual las almas de los seres humanos nacerán y morirán eternamente. Nostálgica y emocionalmente muy dura, Colorful es una película que abre en la mente del espectador el tema de la vida humana y el tiempo, proveyendo una perspectiva japonesa como respuesta.

  • Noragami

La diversidad religiosa de Japón sin duda es muy compleja, debido a que es el resultado de varios intercambios dogmáticos de distintas corrientes religiosas. Noragami, nos muestra más de cerca las dinámicas religiosas japonesas desde una perspectiva muy particular: la de un dios. Yato, el protagonista, es una divinidad encarnada en el cuerpo de un adolescente, quien conoce a una chica y, junto a ella, busca su liberación mediante el recuerdo de su nombre divino. Noragami tiene de todo, romance, comedia, acción, y un adentramiento a la dimensión religiosa japonesa que puede interesarnos a quienes estamos más acostumbrados a una perspectiva de una religión monoteísta y occidental.