Cada cierto tiempo vemos una noticia en los medios de una marca o un diseñador acusado de apropiación cultural. La última gran noticia sobre este tema, en junio de este año, involucraba a la conocida casa de modas Carolina Herrera, con su colección Resort 2020, y a varias comunidades originarias mexicanas. La Secretaría de Cultura de México lanzó una carta pública acusando el robo de diseños, bordados y técnicas autóctonas de sus comunidades, además exigía una disculpa y acción al respecto. La respuesta de Carolina Herrera fue que lo que se trató de hacer con la colección fue rendir homenaje a la cultura mexicana, debido a que la diseñadora viajó al país y se enamoró de los textiles y el estilo de vida que observó allá. Casos como este han sucedido con Chanel, con Gucci, con Zara, con H&M… ¿Se trata realmente de un homenaje?

Vestido de la colección Resort 2020, de Carolina Herrera
Fuente: https://www.nytimes.com/es/2019/06/13/carolina-herrera-disenos-mexicanos/

La apropiación cultural es la toma o robo de una manifestación cultural autóctona, propia, que carga con un significado históricamente cargado en una comunidad. Lo interesante aquí es que el robo se realiza desde una cultura dominante, hegemónica, con poder, hacia una cultura oprimida, invisibilizada y sin poder. La figura es básicamente la siguiente: existe una cultura originaria que posee una técnica especial para realizar textiles con un diseño o patrón específico desarrollado generaciones atrás, y carga con un significado poderoso para la comunidad o que da un mensaje cotidiano para ellos, pero que se relaciona fuertemente a la cultura de la que proviene y permite que los integrantes de esta lo reconozcan como propio, que sientan que les pertenece y los identifica, los hace parte de algo más grande que ellos, que se remonta a miles de años atrás. Los diseños de esta cultura llegan a manos de un grande en la industria de la moda con poder económico y social para crear prendas en masa que se sirvan de los diseños autóctonos para generar grandes ganancias. Estas ganancias no se distribuyen con las comunidades, el origen específico de los diseños no se comparte y los diseños ancestrales comienzan a observarse por toda la ciudad, totalmente vaciados de su significado original. Cuando esta situación es apuntada y los reflectores enfocan, el grande de la moda responde que todo se trata de un homenaje a las comunidades, que fueron tomadas como una inspiración y que quería transmitir un poco de eso al mundo.

Vestido de la colección Resort 2020, de Carolina Herrera
Fuente: https://www.nytimes.com/es/2019/06/13/carolina-herrera-disenos-mexicanos/

Esto levanta muchas preguntas en mi cabeza: ¿qué tanto sirve de homenaje si no se explicita a quiénes se está homenajeando?, ¿por qué no se consulta antes o se notifica sobre la colección a realizar y se comparten las ganancias?, ¿cómo ponemos el límite entre plagio y ‘homenaje’ de manera más clara? No puedo evitar pensar que todo esto reproduce varias ideas y formas de actuar colonialistas. Los patrones autóctonos se toman como algo exótico, llamativo, ‘bonito’ para plasmar sobre una prenda; solo algo diferente, ‘raro’, que llame la atención y se vea interesante. No hay ningún interés real en entender o conocer el significado que probablemente se esconde detrás de esas líneas y colores. Prendas que en las comunidades pueden tardarse meses en realizar porque es trabajo realizado a mano, con diseños únicos e intrincados, y que, si se venden, tendrán un valor económicamente elevado, debido a la elaboración artesanal, limitada e irrepetible, pasarán a ser vendidas por un par de dólares por los grandes comercios de la moda, serán producidos en masa y se verán por todos los lados del país. Esto desvaloriza las prendas originales de las comunidades: ¿para qué iría un turista a comprar algo que puede encontrar en H&M, por ejemplo, por un precio 10 veces menor? Sin estos ingresos, ¿cómo se sustentarán las familias que viven de la textilería en las comunidades tradicionales?

Fuente: http://indiafacts.org/yoga-colonized-subject/

Son muchas las preguntas que planteo y no respondo. Pero te invito a buscar una respuesta y a estar más atentos y atentas a qué tipo de prácticas se siguen reproduciendo en pleno siglo XXI en las colecciones de moda, en festivales como Coachella o incluso en Halloween. ¿Será un homenaje, una representación o una profunda falta de respeto?