Probablemente el título suene como un wannabefanfiction-sueño de cinéfilo novato. Pero no quiero criticar la mainstreamdad de dos filmes; sino dejar muy en claro que este par se valen de la misma línea argumental y desarrollo de personajes para representar, de manera muy esencial, los distintos paradigmas del romance y los problemas particulares que estos provocan. De más está decir que me refiero a la 4 veces ganadora del Oscar, Annie Hall (dirigida por Woody Allen); y, la opera prima de Marc Webb estrenada en Sundance, 500 Days of Summer.

Comencemos por Tom Hansen (Joseph Gordon-Levitt) y Alvy Singer (Woody Allen). Uno ha creado un universo personal lleno de canciones tristes de género brit-pop; el otro, un creedor de que el amor es un escape para olvidar una obsesión con la implacabilidad de la muerte. En otras palabras, tenemos dos protagonistas con tendencia semi-suicida. Pero estos suicidas no pueden justificar su actitud si no existe una musa temporal que provoque en su cerebro la oración: “¡No te mates!” O, por lo menos, aún no.

Summer Finn (Zoey Deschanel) y Annie Hall (Diane Keaton) son la prueba innata de que, en cuanto a las relaciones interpersonales, desde hace 40 años, las mujeres han comenzado a “voltear la tortilla” de los hombres en el juego de la seducción romántica (porque seducir no implica solo sexo). Pero que, gracias a la enorme cantidad de complejos de independencia (algunos mal direccionados), nos hacen ver que, en este juego, la complejidad y la belleza de los problemas se deben tanto a ellas como a ellos (o quienes se encuentren en una relación).

Las dos quieren descubrirse antes de saber a quién desean querer. En el caso de Summer Finn, ella quiere “comenzar desde abajo” una nueva vida en New Jersey para poder tener nuevas oportunidades y abrirse camino ante el mundo. Annie, miéntras la historia se desarrolla, se enamora del canto y descubre que ese es su propósito en la vida. Las dos son el nuevo paradigma extraño (y a veces incompresible para hombres como yo) de una mujer deseosa de un ideal de amor que al mismo tiempo no se ve en la necesidad de buscarlo.

Ahora bien, la manera en la que estas dos personalidades (aparentemente opuestas) se entrelazan es casi igual (incluso fotográficamente). Summer y Tom viven una relación ególatra (por parte de los dos): ella busca estímulos de realización personal y él busca no sentirse solo aún cuando ella le deja en claro que no existe una relación formal. Annie y Alvy son dos artistas frustrados que se refugian en la egolatría creativa (cantar, escribir teatro, leer) causada por estar juntos y terminar. ¿Ven el nexo? La egolatría.

En resúmen, Summer y Annie son esa “ex” que no quiere volver contigo pero aún le gustas. En cambio, Tom y Alvy son esos melosos “cariñosópatas” depresivos que sienten que el motivo de una relación es no sentirse solos.

En lo personal, siento que Marc Webb con “500 Days of Summer” hizo un homenaje moderno a su buen estilo cálido-hipsterindie de Annie Hall. Sí, me atreví comparar estas películas para concluir que las dos son igual de buenas.

  • Mayra Muro Jara

    ame las dos pelas, estan entre mis favoritas!!
    Buen analisis 😀