• El mismo amor, la misma lluvia (Juan José Campanella)

Del mismísimo ganador del Oscar, viene una historia de amor entre Jorge y Laura. Dos personas que, al parecer, el universo no quiere que estén separados. Campanella decide mostrarnos las ocurrencias de la vida de Jorge tras una relación con Laura que terminó por su propio peso. En ese momento de su vida, Jorge se refugia en desarrollarse como un escritor y, eventualmente, lo logrará. Pero eso no es por lo que todos (yo) lloran.

Si bien la película no lo muestra, pareciera que la única motivación de Jorge para ser un mejor escritor o dramaturgo es que, en algún momento del futuro, Laura pueda ver todo lo que él está haciendo. Aquí, la figura de una Musa inspiradora se transforma en frustración cuando el mismo Jorge parece no darse cuenta que está construyendo su identidad (o su vida en general) en base a un ideal que vive dentro de sus memorias.

Pero tranquilos, las lágrimas llegan al final de la película. A veces esperar no hace daño. Si lo sabes manejar, digo.

Puntaje: 9/10

 

  • Robot & Frank (Jake Schreier)

Imagina algo que te apasiona. Probablemente existe un motivo por el cual te apasiona tanto esa idea. Ahora piensa esto: ¿te apasionaría igual si no recordaras ese motivo? Esa es la historia del viejo Frank. Un anciano con problemas de memoria que vive en una era futurista.

Tras recibir (por la fuerza) un robot/mayordomo de su hijo, Frank hace un intento por convivir con él. Todo parece indicar que no podrán, pero una extraña pasión escondida en el anciano provocará que junto a su mascota compañero mecánico compartan fechorías en el pueblo en el que viven.

En una de ellas tienen planeado ir por un gran libro, el cual Frank quiere regalárselo a la bibliotecaria del pueblo. Aquí es donde la película toma un giro distinto. Si uno creía estar viendo un filme sobre old-parenting-issues, ahora se vuelve romántico. ¿Por que Frank desea tanto regalar ese libro? ¿Por qué se pone nervioso cada vez que le habla a la bibliotecaria? Quizás la pasión de Frank no había sido descubierta aún.

Puntaje: 6.6/10

 

  • Her (Spike Jonze)

¿Hablé sobre ideales? Se entiende como “ideal” aquello que uno considera utópico o también “modelo a seguir”. Un ideal, a su vez, no es tangible. Es etéreo e invisible. Pero, ¿qué harían si pudieran hablarle?

En un Los Ángeles futurista, Theodore Twombly es un oficinista/escritor de cartas a pedido. Está divorciado. Tiene una vida rutinaria con videojuegos y llamadas a hot-lines muy extrañas. De por sí, cuando esta vida se fusiona con la -oscura pero cálida- cinematografia de Hoyte Van Hoytema, es deprimente verla. (Rompió mi record al llorar en el minuto 15).

Todo cambiará cuando Theodore conozca a Samantha, un sistema operativo inteligente nuevo en el mercado. Todo lo que él tiene concebido como relación será, ahora, meramente esencial. Hasta uno podría decir que interactuar con un ideal invisible, pero correspondido, es mejor que la misma interacción física.

Ilusiones, enamoramiento, conflictos, peleas y la vida misma de una relación son lo que define la historia de amor de Theodore y Samantha. La pregunta  es si un humano descubrió lo fascinante que es interactuar con un “ideal”, ¿un sistema operativo inteligente podrá?

Puntaje: 9.5/10