16 Bits es un grupo de amigos que se conocieron en las calles de Trujillo. Cuatro de sus integrantes, compañeros desde las épocas colegiales, se mudaron a la capital con el sueño de consolidarse como banda y de desarrollar sus pasiones por la música, el cine y la animación. Aunque uno de ellos, Eduardo Guevara, tuvo que permanecer en la ciudad de la eterna primavera con sus propios proyectos musicales y una carrera de medicina por cursar, el grupo conformado por Giancarlo Diaz, Mateo Novoa, Kevin Pantoja y André Alfaro encontraría en Alonso Castillo, su nuevo baterista, el complemento ideal para hacerse de un nombre en la agitada capital.

Tras presentarse casi todos los fines de semana en distintas localidades de la capital —e incluso visitar las ciudades de Huancayo y Cajamarca— durante un poco más de un año sin un disco que los respalde, 16 Bits por fin pudo convertir sus canciones que se encontraban en formato de ensayo en Youtube en un esperado álbum de 13 tracks.

El mundo acaba contigo” es una representación de la añoranza, las clásicas historias románticas y el amor por los videojuegos. Letras al Mango conversó, en exclusiva, con los chicos de 16 Bits sobre su más reciente producción y las anécdotas que acompañaron a tan alborotada tarea.

Hace dos años lanzaron su primer split junto a Kill Amigo. ¿Este nuevo disco es una continuidad o, más bien, es una evolución de ese split?

Mateo: Es un poco de las dos cosas. Muchas de las canciones que hicimos para el disco son de la época del split, así que sonarán como algún tipo de continuidad. Pero otras las hicimos estando acá (en Lima) y siendo personas distintas, porque venir acá nos cambió bastante. Eso se refleja en nuestras canciones. Es miti miti: algunas canciones se sentirán de la época del split y otras se van a sentir evolucionadas. Pero todas guardan el reflejo de nosotros mismos.

Machete: Llevamos 3 años como banda y las canciones vienen de todas nuestras épocas. Es continuidad y evolución.

Alonso: Creo que los colores de la banda se mantienen, pero se reflejan de maneras diferentes.

Me imagino que hay algunas canciones que se han creado los últimos meses o durante la última etapa del disco.

Mateo: La más nueva es “Perdóname, Yoshi”.

Machete: Fue la última del disco que hicimos.

Cuando tocó Fantasma con Kill Amigo en Casa Pausa, me contaron que incluso durmieron en la casa donde se grabó el disco. ¿Cómo fue ese proceso de grabación y cómo hizo Machete para grabar las guitarras viviendo él en Trujillo?

Mateo: Fue un proceso muy accidentado. Habíamos hecho una planificación de cómo debería de ser y, hasta el día de la ejecución del plan, todo parecía estar bien. Pero las cosas se descontrolaron mucho. Nos dimos cuenta de que, para que las guitarras suenen bacán, teníamos que hacer tomas dobles de las distorsiones. Eso tomaba tiempo y, aparte, las guitarras las estuvimos grabando con un volumen alto para que todo sea bien captado. Eso fastidió a los vecinos de la mamá de Miyasato (KawaiiMaster420).

Machete: Había venido de Trujillo una semana antes, porque teníamos un concierto acá, así que me quedé el fin de semana para grabar.

Mateo: Además, esa semana estuvimos arreglando canciones y planificando quién nos podría prestar las cosas, porque no teníamos mucho presupuesto para grabar. Así que necesitábamos la ayuda de nuestros amigos.

Machete: Ni bien empezó el día, nos encontramos con un pequeño inconveniente. A mí me habían prestado amplificadores y una guitarra, pero, cuando conectamos el amplificador que me prestó Lukas (Mundaka), empezó a sonar una huevada. Ya no pudimos usar ese amplificador.

Mateo: Parece que una valvulita se había soltado. Eso era un problema de fábrica del amplificador que, tarde o temprano, pasaría. Ya lo arregló, pero, en esa época, parece que lo tenía guardado y no se había fijado.

Machete: Incluso cuando conectamos el Marshall de Nicolás (Millones de colores) se fue la luz, huevón. ¡El primer día! Durante la primera hora que habíamos llegado, pasó toda esa huevada.

Mateo: Tuvimos muchísima mala suerte.

Machete: El primer día, Mateo pudo grabar unas tres canciones. El segundo día de grabación, perdimos todo el día por estar en el split de Kill Amigo y Fantasma.

Mateo: El proceso fue una auténtica cochinada. Cuando faltaban pocas canciones para terminar de grabar mis guitarras, la mamá de Miyasato nos bota. Nos dijo: “La vecina nos ha puesto una denuncia. Y, si no se van, voy a tener que cerrar el jardín”. Todo esto porque Miyasato vive en un jardín de niños y su mamá es la directora. Entonces, nos jodió, aunque la culpa había sido nuestra. Teníamos que largarnos.

¿Entonces dónde terminaron las grabaciones?

Mateo: Ahí fue donde empezó el caos. No sabíamos a dónde ir. En mi cuarto, la tía estaba palteada, porque Machete se había quedado una semana entera. La señora que cuida la casa es un poco paranoica y paraba diciéndome: “no metas a cualquier persona”, “¿qué te crees? esta es mi casa” y no sé qué.

Machete: Aparte, cada vez que regresaba a la casa, lo hacía con chelas. Me la crucé varias veces y eso la molestó.

Mateo: Entonces pensamos en Mauricio Torres (Wanderlust) y nos dijo que podíamos ir. Por suerte, ya habíamos terminado de grabar mis guitarras. Lo único que faltaba era grabar las guitarras de Machete.

Machete: Grabé como 8 canciones en dos días solo durante las mañanas. Incluso, ni siquiera fue en su estudio, sino en su cuarto. Tuve 4 horas para grabar cada día y eso me estresó mucho.

¿No vivías en Trujillo por ese entonces?

Machete: Yo me había quedado una semana en Lima para grabar, supuestamente, durante el fin de semana que grabó Mateo, pero no se pudo y tuve que quedarme una semana más. Estuve acá casi dos semanas y media grabando guitarras.

Mateo: Por esos días, nos habló un amigo que yo no conocía mucho. Se llama Carlos Rodríguez Medina. Nos dijo que podíamos ir a su casa para grabar, pero yo no sabía quién era. Ya no sabíamos qué hacer, así que nos aventuramos y dijimos: “ya qué chucha, vamos”. Fuimos a su casa y resultó que era un tipo de putamadre que tenía cosas muy buenas para grabar y era muy hábil, pues había estudiado en la Orson Welles.

Machete: Cuando nos escribió, no nos dijo nada de eso.

Mateo: Solo nos dijo que podíamos ir a su casa, pero no sabíamos que era tan chucha y buena onda. Tanto fue así que se volvió nuestro amigo inseparable y ahora es nuestro sonidista.

Machete: Por ejemplo, ayer estuvimos chupando con él.

Mateo: Al final, la tragedia de que no nos hayan salido bien el plan nos trajo amigos nuevos.

¿Cómo consiguieron que Lagartija Records, sello discográfico de Chile, co-edite su disco?

Mateo: Los Lagartija son unos amigos que conocimos por casualidad cuando André y yo estuvimos de gira en Chile con Fiesta Bizarra. Resulta que Yosefu (Fiesta Bizarra) no había coordinado bien dónde nos íbamos a quedar y estábamos muy borrachos. Así nos hicimos amigos de los Lagartija, quienes tocan en Los Animales También Se Suicidan. Terminamos yendo a una casa donde vivían todos en Lautaro (Antofagasta), que es como Barranco.

Yo no recuerdo cómo llegamos, pues estábamos muy borrachos, pero les caímos bien a los chicos y nos abrieron las puertas de su casa a pesar de que nadie sabía quiénes éramos y nosotros tampoco sabíamos quiénes eran ellos. Cuando conversamos, nos dimos cuenta de que nos gustaban las mismas bandas y nos hicimos amigos.

¿En qué momento les propusieron la coedición su disco?

Mateo: Cuando se enteraron que íbamos a sacar un disco. Nos dijeron que estaban interesados en que entremos a su catálogo por puro filin.

¿Por qué “Perdóname Yoshi” fue elegido como single?

Machete: Sentimos que era la que iba a pegar más y la que tenía más potencial.

Mateo: Yo creo que fue por ser la más fácil de mezclar. Además, es como un resumen de todo lo que habíamos hecho en el disco. Es una canción muy corta, pero tiene todos sus elementos.

Esa canción no la han tocado muchas veces en vivo

Mateo: No, la queríamos guardar para que, cuando salga, la gente la conozca y se sienta chévere tocarla.

Alonso: Esa canción es la imposible. Era fácil para todos, menos para Machete.

Machete: Sí, me demoré una semana en sacar esa guitarra.

¿Mudarse a la capital fue una decisión tomada por la banda o por algún tipo de fines más personales? ¿Creen que radicar en Lima los ayudó a crecer?

Mateo: En parte, nosotros ya habíamos decidido venir, pues, personalmente y como profesionales, es más factible que nos vaya mejor acá, porque nuestras carreras no tienen mucha amplitud en Trujillo. Ser músico en Trujillo es limitado al igual que ser animador en 3D o cineasta, que es lo que estudian Machete y Díaz. La escuela musical de Trujillo es una más cerrada a lo clásico. Por eso, nos dimos cuenta de que, en algún momento, teníamos que venir acá. Así que presentamos la imagen de que nos estábamos mudando a Lima para movernos mejor en la capital y, entonces, nos dimos cuenta de que, en realidad, es mucho más probable que crezcamos en el mercado peruano desde Lima.

Machete: El Perú es un país centralizado.

Mateo: Sí, es un país centralizado. Sin embargo, siento que hicimos lo mejor que pudimos en Trujillo en nuestra época, pero, en algún momento, eso se nos iba a quedar pequeño.

Machete: Este año, por ejemplo, la escena trujillana estuvo casi muerta. Tuvo algunos contables conciertos.

Mateo: Salvo por algunas bandas bravazas que aún existen, como Los Fríos o Acruxxs, la gente se enfoca en otras cosas. La escena en Trujillo es irregular: puede estar bacán en algún momento, pero muerta en otro. En cambio, en Lima las cosas van para arriba. Han aparecido bandas más chéveres que se esfuerzan cada vez más. También se están presentando mejor la imagen de las bandas.

¿A qué aspiran con este primer disco de larga duración?

Mateo: Buena pregunta.

Machete: Creo que nuestra aspiración es sacar el disco lo más rápido posible. No tenía pensado que pasaría después de eso.

Mateo: Cuando estábamos grabando, nos costó mucho espíritu, por eso queríamos que solo salga ya, pero, ahora nos gustaría que tenga un impacto fuerte y que nos escuchen en otros países.

Machete: Creo que salir a tocar afuera sería una aspiración.

Mateo: Sí, salir y comenzar a hacernos conocidos fuera y dentro del Perú. Pensamos ir a provincias para tocar, que es algo que no se suele hacer normalmente. Existen algunas provincias, como Huancayo, Trujillo o Arequipa, que son a las que siempre van, pero me parece que está empezando a aparecer público en otros lugares, como Chiclayo, Piura o Tarapoto.

Alonso: Vamos a Tarapoto, pues.

Mateo: Sí, sería bravazo. Entonces, queremos empezar a ir por ahí para ver qué sucede y si llegamos a tener impacto en esas ciudades.

¿Qué país de Latinoamérica quisieran visitar?

Mateo: Brasil.

Alonso: Yo aún no he ido ni a Chile.

Mateo: Aunque sería un poco extraño, porque en Brasil ya existió una banda que se llama 16 bits.

Machete: Entra Spotify, busca “16-Bits” y te aparecerá.

Creo que también existe un “16-bit”

Mateo: Ya, pero ese es un DJ que hace música con sonidos de Nintendo. Es muy popular el broder, pero, en Brasil, hay una banda que incluso salió en el MTV de Brasil y se llama “16-Bits”.

Machete: Aunque creo que está muerta.

Mateo: Sí, ya falleció, pero sería raro ir y que la gente piense que esa banda haya revivido.

Alonso: En todo caso, creo que iría a Argentina.

Si tuviesen que escoger solo una, ¿cuál sería su canción favorita de este disco y por qué?

Alonso: Super Mario Sunshine, porque siento que está al 100% en todos los sentidos desde lo más suave hasta lo más fuerte. Es bravazo cómo la tocamos en vivo y cómo la sentimos.

Mateo: Creo que Nueva Partida, pues es la canción más completa. Como estructura de canción, es lo mejor que hemos hecho y tiene todos los elementos que tiene una canción que me gusta.

Díaz: El mundo acaba contigo, porque es la primera canción en la que nos encontrábamos bien armados y teníamos una química muy fuerte. Es una canción que salió rápido y, para mí, representa mucho lo que somos, por eso es mi favorita.
Machete: También El mundo acaba contigo, pues es la última canción que compusimos en Trujillo. Esa vez nos juntamos y nos quedamos toda una madrugada hasta las 4 am tal vez solo componiendo entre los cuatro y con André. Nos pusimos a chupar, la ensayamos, hicimos un directo todos ebrios y la tocamos hasta el culo. Fue una despedida a la jato que nos vio nacer y una última huella en esa casa. Además, es muy filin tocarla.